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La «vieja amiga» de Cuba
Jueves, 16-10-08
POR A. R. V.
CÓRDOBA. Sólo faltaba el popular «Chan chan» resonando en los bafles del Ayuntamiento de Córdoba. Motivos, desde luego, había para escuchar la inconfundible voz de barítono de Compay Segundo cantando aquello de «el cariño que te tengo, yo no lo puedo negar...». Cuba y Córdoba renovaron ayer sus votos de amistad con ocasión de una visita oficial que el ministro de Relaciones Exteriores del país caribeño, Felipe Pérez Roque, hizo a la ciudad, dentro de su gira de Estado con el fin de recabar ayudas para paliar los efectos de los huracanes que han asolado la isla, y a su alcaldesa, Rosa Aguilar,
Invitado por su homólogo español y diputado por Córdoba, Miguel Ángel Moratinos, este sobresaliente «discípulo» de Fidel Castro tuvo palabras tan afectuosas para la regidora como los sones del aclamado trovador cubano. «Rosa es una amiga de muchos años de nuestro país, ha visitado Cuba varias veces y conoce muy bien nuestros esfuerzos para lidiar con las dificultades a las que está sometido todo país no desarrollado».
La sentida declaración de amistad no es gratuita. Córdoba es una plaza simbólica para el régimen de Raúl Castro, falto de firmes apoyos a su política de férreo control de la ciudadanía y economía socialista. Córdoba, con o sin pacto con el PSOE, sigue siendo un feudo aliado, la única capital española donde Izquierda Unida ha resistido al «tsunami bipartidista», que diría su líder, Gaspar Llamazares. Que no es poco. «Es la primera vez que vengo a Córdoba, no la conocía entiendo que era un grave error», exclamó el ministro, que luego visitó la Mezquita.
De la misma forma, para los nostálgicos de la revolución, que abundan en el Partido Comunista (PCE), Cuba representa sus ideales de resistencia contra el imperialismo yanqui y sueños vencidos de protección social. Se da la paradoja de que la alcaldesa hace tiempo que dejó de pagar sus cuotas como afiliada al PCE, que le dio de baja en 2007.
Pero todo eso no lo sabía Pérez Roque, que se refirió a ella como una camarada más. Tanto que le salió de carrerilla la conocida letanía revolucionaria: «Nuestro país está sometido a un feroz bloqueo que dura ya 50 años y que ha ocasionado pérdidas muy graves a nuestra economía».
Aguilar, al lado, se quedó callada. No en vano, el Ayuntamiento quiso revestir en todo momento de un carácter protocolario la entrevista -a la que asistieron los portavoces de IU y PSOE-, evitando entrar en asuntos espinosos. Se ciñó exclusivamente a la promesa de «trazar un programa de colaboración para paliar los efectos del huracán». Las prioridades de este plan, cuya cuantía no especificó, las fijará de acuerdo con el Gobierno caribeño.
La regidora no hizo mención alguna, al menos en su resumen del encuentro ante los periodistas, a la necesidad de una apertura democrática en Cuba, como le ha pedido la UE, o los apagones de la libertad, que mantiene presos a numerosos intelectuales cubanos.
Nada como el «Chan chan» para ponerle sordina. Compay nunca pasará de moda.
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