
Sábado, 11-10-08
ACFI PRESS
La plaza de La Paz, en Puerto del Rosario, acogió ayer una exposición de trabajos manuales realizados por enfermos mentales
POR ALBERTO RIVERO
LAS PALMAS. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha tardado lo suyo, pero por fin ha reconocido que las enfermedades mentales son tanto o más importantes que el virus del SIDA o el cáncer. En cualquier caso, no se trata de comparar, de equiparar los desbarajustes mentales con las dolencias físicas. Se intenta reivindicar un protagonismo no buscado, pero que tendrán que aceptar entre un quince y un veinte por ciento de la población de todo el planeta a lo largo de su vida.
Los enfermos mentales bregan a diario con una doble problemática. Por un lado conviven con sus trastornos. Esquizofrenias y depresiones en su mayoría. Por otro, con el estigma social que les persigue desde hace siglos. Por ello, con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, las asociaciones de enfermos mentales elevaron la voz ayer en Canarias para pedir una mayor atención. Concretamente, reclaman que se rebaje el ratio de cobertura a un equipo de atención psiquiátrica por cada 40.000 habitantes (en la actualidad hay uno por cada 60.000-120.000) y que se ejecute correctamente el Plan de Atención a la Discapacidad en cada isla. Sólo así, el enfermo mental será atendido de manera eficaz y podrá ser devuelto a una sociedad que nunca le miró con buenos ojos.
«En Grecia, a los enfermos mentales les tiraban piedras y se les expulsaba de las ciudades; en la Edad Media se les arrojaba en alta mar. La sociedad no acaba de entender la irracionalidad», asegura el doctor Francisco Rodríguez Pulido, presidente de la Asociación Canaria de Neuropsiquiatría (ACN).
El Proyecto Objetivos OMS incide particularmente en la escasez de recursos que se destinan a tratar la «locura». Subraya el maltrato de las administraciones a la salud mental. Un trato discriminatorio que podría agravarse con la crisis económica. «Por desgracia, la salud mental ha sido la cenicienta con respecto a otras enfermedades. Es cierto que se está haciendo un esfuerzo, que gracias a Dios los clásicos manicomios ya no existen, pero tememos que con la excusa de la crisis se recorte dinero a personas que realmente lo necesitan», reflexiona Avelina Sosa, presidenta de la Plataforma Canaria por la Salud Mental.
Asimismo, las asociaciones canarias se muestran escépticas acerca de la polémica aplicación de la Ley de Dependencia. «Es un problema del Gobierno de España, que no ha dado el dinero suficiente y del Gobierno de Canarias, que no sabemos lo que hace con él cuando llega o si lo desvía a para cubrir otros gastos. Lo que sí tenemos claro es que hay gente que muere sin haber recibido esa compensación», relata Sosa. Esta mujer también advierte del «caos» que se produce en el sistema de evaluación de los enfermos, ya que a veces los solicitantes reciben hasta tres y cuatro visitas de personas que les van a ver para lo mismo, como si estuvieran descoordinados, lo cual vulnera su intimidad», dice. El presidente de ACN, mucho más comedido, cree que la ley plantea, de entrada, «inconvenientes derivadas de su sostenibilidad económica», acompañadas por el «choque» con la Ley de Prestación Canaria de Inserción.
Sin tratamiento específico
Aunque la esquizofrenia es «la reina» de las enfermedades mentales, ambas asociaciones destacan la incidencia de depresiones y otros trastornos graves vinculados a algún tipo de adicción (patología dual) que, según la Plataforma Canaria por la Salud Mental «no son tratados por carecer nuestra Comunidad Autónoma de dispositivos específicos para ello». Además, sostienen que atender los problemas desde el punto de vista sanitario es «insuficiente» si no son se trabaja también en la rama socio-sanitaria.
Para Raquel Hormiga, miembro de la junta directiva de ACN, «ahora que la OMS se ha pronunciado, toca que borremos el estigma, que dejen de asociarse los asesinatos y la violencia a estos enfermos. Que desaparezcan de los periódicos los titulares que relacionan el mal con la salud mental. Es el primer paso para que la gente empiece a conocer la problemática real porque nos puede suceder a nosotros mismos». Con un mensaje de esperanza, Avelina Sosa invita a los familiares de enfermos mentales a no avergonzarse de lo que les ha tocado vivir. «Es una enfermedad como cualquier otra. Y al menos ya hemos conseguido que deje de ser un tema tabú».

