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Viernes, 10-10-08
CARMEN VILLAR MIR
CORRESPONSAL
ESTOCOLMO. Cálidos aplausos, un expresivo «¡guau!» de una corresponsal francesa y alguna que otra exclamación de alegría rompieron el silencio del momento mágico con el que siempre se espera la entrada del secretario permanente de la Academia Sueca al Salón de Juntas de esa institución en el segundo piso de la Börshuset.
Horace Engdahl definió al premiado como un «escritor de la ruptura, de la aventura poética y de la sensualidad extasiada; investigador de una humanidad fuera y debajo de la civilización reinante». Confesó que había hablado por teléfono con él minutos antes y lo halló feliz pero conmovido.
Modernización
Pero este año hay otras novedades en esta ceremonia hasta ahora siempre idéntica. Por primera vez en la historia, el secretario permanente de la Academia aceptó participar en una tertulia de la Televisión Nacional para comentar la concesión del premio el mismo día de la proclamación.
Sin duda, la vetusta institución fundada por Gustavo III en 1786 se moderniza y está dispuesta a defender sus decisiones en un debate público que ayer se llevó la máxima audiencia. En esa tertulia participan la flor y nata de las letras y el mismísimo Horace Engdahl.
Bajo el título de «Babel», varios autores, editores y críticos de literatura se reunieron a su alrededor. Todos alabaron la elección y dieron su opinión sobre el Nobel. Engdahl les dejó hablar. Dijo que el estilo de este autor es «medio popular», lo que quiere decir que cualquiera puede leerlo, pero que hay que profundizar para entenderlo del todo. «Acepta la creación sin hacer filosofía y pinta con colores claros. Es un antiesnob. Una de las figuras centrales de la literatura europea, un autor sin pretensiones», concluyó.
Para la Academia, es «autor universal y nómada», y un «narrador excelente, capaz de moverse con la misma elegancia en el macrocosmos como en el microcosmos. Su hogar no es Francia, ni Inglaterra, USA o la isla Mauricio, sino «la lengua y la expresión»»,
Tras dar un breve repaso biográfico del autor, profesor de Literatura, nacido en 1940, hablar de su debut en 1963 con solamente 23 años con la novela «Informe sobre Adam», Engdahl habló sobre el largo periodo de sequía que mantuvo en las décadas de los 80 y 90 y cómo, «tras olvidar su prosa juvenil, resurgió con una narrativa enérgica y expresiva».
Recomendó la lectura de «Todo es viento», una de la cuarenta y tantas novelas de Le Clézio, traducida al sueco. Contó también que el narrador galo «ha figurado en nuestras discusiones desde hace años y permanecía en la nevera de la Academia, como dicen ustedes».
Cotilleo: gala Nobel con Bruni
El empedrado literario está repleto de chismes y ya circula el rumor de que los dignos académicos han preferido en esta edición a un francés, con la constancia de que monsieur le Président Sarkozy aceptará con agrado la invitación de los Reyes de Suecia para asistir a las galas Nobel y así podrán disfrutar de la presencia de la deliciosa primera dama de aquel país, Carla Bruni. Le Clézio recogerá en diciembre los laureles Nobel, pero antes, el día 25 de este mes, llegará a Suecia para recibir otro premio: el Dagerman.
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