Fox se compromete a tender «puentes comerciales» entre México y El Bierzo
Viernes, 10-10-08
DIEGO LUIS GONZÁLEZ
PONFERRADA. El ex presidente de México, Vicente Fox, se compremetió a ejercer como nexo de unión para abrir nuevos «puentes comerciales» entre el Bierzo y su país. Su visita a la comarca leonesa estuvo cargada de mensajes de optimismo frente a la situación de crisis económica a nivel mundial y de elogios a la «pujanza de esta tierra». Un paseo por la antigua mina de oro romana de Las Médulas, y la degustación del tradicional botillo y otros productos típicos de la gastronomía berciana, pusieron colofón a una estancia de casi seis horas. Antes, el alcalde de Ponferrada, Carlos López Riesco, le había propuesto ser «nuestro embajador» para que México pueda ser la «puerta de entrada de los productos bercianos en el continente americano y para que Ponferrada pueda ser la puerta de entrada para México en la UE».
Vicente Fox cerró su intervención, haciendo gala de hospitalidad y ofreciendo «nuestro rancho en el poblado de San Cristóbal, donde tienen su casa. Les recibiremos con brazos abiertos, tequila, mole y enchiladas».
En la recepción, también estuvieron el gerente de Vitro Cristalglass, Paulino Davo, además del presidente de NaturHouse, Félix Retuerta, y el presidente del grupo Mall, Julio Noval, con quien después visito la Torre de la Rosaleda, el edificio civil más alto de Castilla y León,
Fox culminó su periplo berciano, como un turista más, en Las Médulas. Acompañado por la consejera de Cultura y Turismo, María José Salgueiro, y el periodista Luis del Olmo, el ex mandatario mexicano accedió al Mirador de Orellán, desde donde contempló los «picuezos» de color rojizo que ofrecen esa singular visión de la vieja mina de oro romana. Allí, como cualquier visitante, echó mano de su cámara fotográfica para inmortalizar el momento y la belleza de los paisajes. Arropado en todo momento por su esposa, Marta, se interesó por el proceso que utilizaron los romanos para sacar oro de Las Médulas.
La estancia berciana de Vicente Fox culminó en el Palacio de Canedo, donde el peculiar y carismático empresario José Luis Prada «A Tope» en encargó de deleitar los paladares de Fox y sus acompañantes.

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