Jueves, 09-10-08
El mercado financiero se tambalea, la Bolsa baja, los expertos en economía se rasgan las vestiduras y los gurús de la política aconsejan a los ciudadanos no dejarse llevar por el pánico. Pero ni las malas noticias económicas de ayer en Suecia -un ERE en Volvo- le robaron protagonismo al Nobel. El mundo de la Cultura permanece immune a los cambios de conyuntura, pendiente del anuncio, cuando el secretario permanente de la Academia sueca, Horace Engdhal, aparezca hoy en la gustaviana puerta de la real institución para anunciar el premio Nobel de Literatura 2008.
Oz, Oates... ¿Varón o mujer? ¿Poeta o narrador? Intentar adivinar la identidad del premio Nobel es una misión casi imposible. Hay muchos candidatos que acreditan méritos y solamente la Academia Sueca tiene la respuesta. Desde hace semanas se barajan nombres y posibilidades, y en la empresa de apuestas Ladbroker reposan miles de miles de coronas esperando a los felices ganadores que adivinen la identidad del agraciado. Un autor cuya obra, tal vez perdida en el polvo de las bibliotecas, conquistará el Parnaso literario y adornará los escaparates de todas las librerías.
Quinielas
Según algunas quinielas, los favoritos son Claudio Magris, Amos Oz y Adonis, claro que en la prensa, en las tertulias y en los corrillos culturales más entendidos se apuesta por Joyce Carol Oates, Philip Roth, Carlos Fuentes, Don Delillo, Vargas Llosa y Thomas Pynchon. La literatura en portugués vuelve a estar sobre el tapete con Antonio Lobo Antunez, pero hay quien opina que éste es el año de China, nación que, además de sus medallas de oro olímpicas, podría conseguir el Nobel de Literatura. Claro que no se recuerdan nombres o mucho menos se han leído algunas líneas de los autores de aquella nación.
Polémicas declaraciones
Hoy, la proclamación del premio Nobel de Literatura 2008 llega envuelta en la polémica levantada por la agencia Associated Press (Ap), que escribió en una de sus reseñas que el secretario permanente, Horace Engdahl (siempre capaz de levantar pasiones), afirmó que la literatura americana está demasiado aislada para poder participar en el gran diálogo literario de Europa. Esas declaraciones y otras parecidas dichas sin ánimo de crear cátedra dieron la vuelta al mundo y levantaron ampollas en USA y en otras naciones que tacharon a Engdhal de esnob e ignorante.
Wielan Freund. crítico de Literatura del diario «Die Welt», se despachó a gusto contra el Engdhal y la Academia. Escribió que «todo aquel que tenga algo dentro de la cabeza, sabe que hay nervio en la literatura americana, que siempre está presente» y calificó de «ridículos» esos comentarios».
«The Guardian», por medio de su oráculo, Claire Armistead, escribió que las afirmaciones del académico «son absurdas» y que cada autor representa la cultura de masas de su país. En Suecia, sin embargo toda la prensa ha aplaudido a Horace, siempre capaz de remover la pretenciosa olla cultural.

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