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Viernes, 03-10-08
La avalancha de malos datos económicos dentro y fuera de España enmarcó ayer la intervención del vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, en el Foro ABC, organizado por Deloitte y patrocinado por Unicaja.
El ministro advirtió que hay que remontarse muchos años atrás para encontrar una coyuntura tan compleja. A los dos «shocks» internacionales que hemos vivido en estos últimos meses, el aumento del precio de las materias primas y la crisis financiera internacional, hay que sumar una peculiaridad específica del caso español: el ajuste en la construcción, que, según reconoció, está siendo «más brusco de lo que se había estimado».
«Y ante un problema excepcional hay que buscar una solución excepcional», aseguraba el ministro, repitiendo unas palabras que en la misma mañana de ayer había pronunciado Manuel Pizarro, ex presidente de Endesa, diputado del PP y contrincante de Solbes en las pasadas elecciones. Ambos se referían con esta frase al plan Bush para rescatar a las entidades financieras. Solbes señaló que le gusta «lo justo». Pero se mostró rotundo al afirmar que, una vez que se ha planteado, «es absolutamente imprescindible y necesario que se apruebe, y que se apruebe cuanto antes». A su juicio, «el no plan es una solución peor que el plan».
En todo caso, mostró su convencimiento de que los gobiernos deben intervenir lo mínimo imprescindible en los posibles rescates de entidades y que las posibles actuaciones deberían limitarse a la protección del sector financiero. «Y, a partir de ahí, «las empresas son empresas», señaló.
El vicepresidente económico español rechazó con rotundidad y cierta ironía la posibilidad de un plan de rescate unificado y previo en la Unión Europea. «No nos serviría ya para esta crisis», dijo, recordando que quizá se tardaría algo menos de los 25 años que se ha tardado en poner en marcha alguna directiva.
Frente a esta posibilidad, se mostró más partidario de que los estados miembros hablen y definan unos principios comunes sobre cómo actuar, compatibles con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, y en los que no haya ni discriminaciones ni ayudas públicas, como en el caso de Irlanda.
Respecto a la ausencia de España en la reunión que este fin de semana tendrá el G-8 en París, vino a reconocer que no le gusta este formato para afrontar la crisis internacional. «Hay formatos más útiles», aseguró.
Fondo de garantía
El vicepresidente económico se refirió a un posible acuerdo europeo para aumentar la cantidad máxima del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), y fue categórico al aseverar que no aceptará una subida de este fondo si esto supone renunciar al sistema de aportación previa que tiene España. El ministro explicó que nuestro país se caracteriza por estar «claramente dotado», lo que no sucede igual en otros países europeos.
En este sentido, puntualizó que el hecho de que las cantidades máximas garantizadas en otros países europeos sean mayores que en España, donde está fijada en 20.000 euros por cliente y entidad, no quiere decir que el sistema funcione mejor. De hecho, todos los expertos apuntan que de nada sirve garantizar una cuantía muy elevada si luego no hay dinero reservado para pagar esas cantidades, como ocurre en algunos países europeos.
Por eso señaló que, si le pidiesen que para aumentar esta cantidad garantizada España tuviera que renunciar a su sistema de aportación previa, «le digo ya que no», porque el modelo español «es mucho más seguro».
En relación con este punto, recordó que el FGD y un buen regulador como el Banco de España han permitido garantizar a los ahorradores todos sus depósitos en las crisis bancarias que ha habido en España en los años ochenta o en los años noventa.
Insistió, al respecto, en la solidez y solvencia del sistema financiero español, fruto de la estricta supervisión del Banco de España, al que, según sugirió, incluso habría que rendirle «un homenaje».
No obstante, reconoció que esta fortaleza no ha impedido que las entidades financieras españolas se vean también afectadas por la crisis de liquidez internacional. «No digo que en España no llueva, digo que aquí llueve pero fuera hay torrenteras».
Recordó Solbes que la crisis financiera está impidiendo el funcionamiento normal de los mercados internacionales de capital, aunque al mismo tiempo, en su opinión, está fortaleciendo a las entidades más sólidas a costa de las vulnerables, lo que en el futuro redundará en un sistema financiero más robusto.
El ministro de Economía insistió en que el sistema financiero español es sólido, y en que nuestras entidades son solventes y no están expuestas a activos contaminados. Por ello, Solbes volvió a repetir su mensaje de calma a los ahorradores. «No prevemos que ninguna entidad española tenga problemas de solvencia. Los ahorradores deben estar tranquilos porque su dinero está en buenas manos», dijo.
Durante su intervención, y en el coloquio dirigido por el director de ABC, Ángel Expósito, Solbes se refirió a la situación de la economía española.
El ministro mantuvo las previsiones de crecimiento para este año en el 1,6% y para el próximo en el 1%, ambas realizadas antes de que se recrudeciera la crisis financiera. Mantuvo también que la economía debería tocar fondo a finales de 2009 y recuperar su ritmo de crecimiento potencial, el 3%, un año después o incluso en 2011.
En el lado positivo de la balanza situó el comportamiento de la inflación, que tras las fuertes caídas del precio del petróleo podría cerrar el año 2008 en el 3,5%.
Sobre el mercado de trabajo, Solbes reconoció que el fuerte ajuste de la construcción residencial ha acelerado la destrucción de empleo, con lo que se podría cerrar el año con una tasa de paro del 11 o el 11,5%, aunque no se mostró muy convencido de ambas cifras.
Respecto a medidas concretas para salir de la crisis, defendió las rebajas fiscales adoptadas antes de las elecciones, como los 400 euros o el cheque bebé, porque ayudan a las personas con más dificultades a superar la situación. Y para el futuro se declaró partidario de debatir una posible reforma del mercado de trabajo, de modo que no haya unos trabajadores muy protegidos frente a posibles despidos y otros totalmente desamparados. También se mostró preocupado ante la indexación de los salarios, independientemente de la situación de las empresas.
Tampoco le parece mal a Solbes la posibilidad de volver a bajar el impuesto que grava los beneficios empresariales, aunque, por el momento, deberá esperar porque las cuentas públicas no tienen margen para ello.
Sobre una posible bajada de tipos, el ministro recordó que el Banco Central Europeo no es inmune a la evolución de la economía, y espera que la autoridad monetaria tenga en cuenta el mejor comportamiento de la inflación.
Al preguntarle sobre el reparto de inversiones entre autonomías, el ministro rechazó que se esté discriminando a unas comunidades frente a otras y fue especialmente crítico con la comunidad valenciana, donde, según dijo, sube la inversión estatal.
Por último, Solbes avanzó que se reunirá la próxima semana con Cristóbal Montoro para estudiar los temas que se pueden abordar entre los dos partidos para buscar soluciones conjuntas a la crisis.
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