Viernes, 03-10-08
El ministro de Economía de Luxemburgo, Jeannot Krecké, matizó ayer el optimismo de su colega español, Pedro Solbes, y aseguró que hace dos meses «nosotros también pensábamos que en nuestro sistema financiero todo estaba bien».
En una reunión con un grupo de periodistas españoles y preguntado por la opinión que le merece la banca española, Krecké reconoció no conocer a fondo la salud de la misma, pero su visión de la crisis resultó ser bien distinta a la que divulga el Gobierno de Zapatero. «Estamos ante una cadena que no sabemos dónde puede terminar, el sistema está muy conectado».
Las palabras del ministro luxemburgués tienen el valor añadido de haber sido un afectado directo del terremoto de las «subprime». Luxemburgo se vio obligado a intervenir hace apenas unos días a Fortis y Dexia, en lo que supuso una acción conjunta con el resto del Benelux, además de un enorme esfuerzo financiero para el país.
Según explicó Krecké, la operación de rescate se ha llevado por delante «un tercio de los presupuestos de 2008», por lo que, advirtió, no podrá repetirse de manera indiscriminada con todas las entidades.
La caída de Fortis, de cuya entidad dijo no «haber hecho una buena inversión con ABN Amro», hubiera supuesto la destrucción de 6.000 puestos de trabajo en el país centroeuropeo, muy especializado en servicios de finanzas.
Parecía una casa de apuestas
El ministro de Economía mostró abiertamente su indignación con el que hasta ahora había sido el sistema financiero mundial y abogó porque «se prohíba vender lo que no se tiene». Así, el ministro arremetía contra las «ventas en corto», además de contra las «monoline» y las agencias de «rating», que llenaron los mercados de falsas «AAA». «El mercado se había convertido en una casa de apuestas y los que jugaron deberían ahora mirarse al espejo y preguntarse: ¿qué hemos hecho?».
La reunión de París
De la indignación de Luxemburgo sí que quedará constancia en la Comisión Europea. Mañana, el primer ministro del país, Jean Claude Junker, estará presente en la reunión que celebrarán en París los cuatro países europeos del G8 (Alemania, Italia, Reino Unido y Francia), además de José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, y Jean Claude Trichet, del BCE, para tratar sobre su «contribución» para poner fin a la crisis financiera.
En este sentido, Krecké dijo que hay que huir de la «sobreregulación, actuar con temple y mejorar la coordinación entre los países, algo de lo que ya tenemos constancia de que es eficaz».


