
IGNACIO GIL Gallardón se enfrenta a una rebaja de los ingresos fiscales por la menor actividad económica
Jueves, 02-10-08
Una nueva amenaza se cierne sobre los bolsillos de los madrileños: la delicada situación económica sobrevenida al Ayuntamiento madrileño está haciendo a sus responsables plantearse la implantación de una nueva tasa, por recogida de basuras, que pagarían todos los madrileños a razón de entre 50 y 60 euros anuales como media por vivienda. La tasa se fijaría en función del valor catastral y, aunque la decisión sobre su puesta en marcha aún no está tomada, el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, ya ha hablado con el concejal de Hacienda, Juan Bravo, sobre esta posibilidad.
Los números no cuadran: faltan ingresos -explican en Hacienda- por la caída del mercado inmobiliario, que se ha traducido en menos recaudación por plusvalía e Impuesto de Construcciones y Obras, y ha desaparecido el dinero procedente de la venta de suelo.
Pero, además, aseguran que los recursos que reciben del Estado son insuficientes para cubrir los servicios que oferta el Ayuntamiento, en muchos casos correspondientes a lo que llaman «competencias impropias» -para las que no reciben financiación, pero que, pese a todo, prestan-.
250 millones menos
Tras analizar los Presupuestos Generales del Estado, presentados el martes por el vicepresidente económico, Pedro Solbes, la conclusión del concejal de Hacienda de Madrid, Juan Bravo, es muy pesimista: «Lejos de solucionar algo la situación, la empeoran». Concretamente, señala, la cantidad que recibirá el Gobierno local madrileño del Estado «se ha reducido en 250 millones de euros» respecto a la comprometida meses atrás.
Si la situación no varía, «no tenemos muchas alternativas», además de la subida de impuestos locales «en torno al IPC real», y la imposición de la nueva tasa. El edil de Hacienda la considera «la más razonable, porque cabe la aplicación entre los ciudadanos en función de su nivel económico». Según el «ranking» tributario de 2007, 42 capitales de provincia financian la recogida de basura a través de una tasa. Sólo Badajoz, Barcelona, Las Palmas de Gran Canaria, Madrid, Málaga, Pamplona -donde el servicio es mancomunado-, Toledo, Valencia, Valladolid y Zamora no la cobraban en 2007.
En el caso de Madrid, la tasa «cubriría el coste de este servicio de recogida: más de cien millones de euros al año».
Asimismo, la semana pasada se anunció la suspensión de todas las nuevas obras públicas locales que no se hubieran adjudicado. El alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, concretó ayer la medida: el Ayuntamiento no va a construir nuevos equipamientos para áreas que no sean de su competencia. Ni escuelas infantiles, ni colegios, ni centros de salud, ni comisarías. Sólo se salvan de la «tijera» los planes especiales de inversión ya firmados y los rubricados para Usera y los barrios del norte. Eso sí, el Gobierno local seguirá cediendo suelo a las otras Administraciones para que éstas construyan sus centros.
Con ello, considera Ruiz-Gallardón, el Gobierno local ya está realizando una inversión: «Esos suelos podrían tener un aprovechamiento lucrativo», por lo que puede considerarse que «el Ayuntamiento de Madrid ha cofinanciado cada hospital, comisaría, centro de salud o colegio público que se ha construido», dice el alcalde. Y añadió: «Si no hubiéramos cedido esos suelos, las otras Administraciones tendrían la misma obligación de hacerlos, pero les saldría mucho más caro, porque tendrían que comprar el suelo en el mercado».
Las Tablas y Montecarmelo
Los nuevos barrios de Las Tablas y Montecarmelo no se verán afectados por este recorte. Allí viven ya más de 22.000 personas, que precisan de dotaciones con las que aún no contaban: los pisos llegaron antes que los equipamientos. El Ayuntamiento va a construir allí, hasta 2012, dos polideportivos cubiertos, dos centros culturales, dos escuelas infantiles, dos bibliotecas, un mercado, una comisaría de Policía Municipal y una instalación deportiva.
Además, se cederá suelo para otra comisaría -de Policía Nacional-, dos colegios públicos, dos institutos, dos escuelas infantiles, una de música y otra de idiomas. Todo ello se recoge en un plan rubricado ayer con la Federación de Vecinos.


