Valoración:
Restaurar los mapas robados en la Biblioteca Nacional será «complejo»
La «Cosmografía» de Ptolomeo, uno de los ejemplares que pasarán por el quirófano de la restauración
Miércoles, 01-10-08
Durante dos años y medio, un tipo (presuntamente César Gómez Rivero, aunque Milagros del Corral prefiere llamarlo «ladrón confeso») se dedicó a atormentar y desmembrar algunos de los ejemplares más valiosos de la Biblioteca Nacional. Armado de cúter y paciencia digna de mejor causa se llevó de rondón dieciséis láminas contenidas en libros como la «Cosmografía», de Ptolomeo. Once de estas láminas que pudieron ser recuperadas, aunque malheridas, se disponen a ingresar en una unidad de cuidados intensivos realmente especial, en la que operan los cirujanos de la restauración, gente como Arsenio Sánchez, restaurador del Fondo Raro e Incunable de la Biblioteca.
Según Sánchez, la restauración, que «puede durar unos dos meses, va a ser muy compleja». Cada obra tiene un tipo de daños y exige un distinto tipo de protocolo de actuación. Arsenio Sánchez explicaba ayer que en algunos ejemplares el ladrón «usó un cuter para cortar las láminas, pero en otros casos, como en el del «Arte de ballestería y montería», de Alonso Martínez de Espinar, directamente las arrancó. Además, en todos los casos dañó las láminas y páginas vecinas. También usó papeles viejos y tinta, goma de borrar, y hasta lavó alguna pieza, con lo que se perdió el encolado original», en fin una carnicería.
El ladrón no sólo robó las láminas e intentó colocarlas en el mercado (Internet en esto también es una auténtica mina) sino que igualmente falsificó «autentificaciones, sellos, notas y fechas de la Biblioteca». Cada lámina dañada va exigir un trato diferente pero, en ningún caso, se borrará lo añadido por el caco. «Primero, porque si intentamos borrarlo, se podría dañar partes sanas. Y segundo, y muy importante, porque estas falsificaciones se incorporan para siempre a la historia del libro. Inclusive, se mantendrán hasta los dobleces que hizo para meter las láminas debajo de la ropa. Hay que conservar las obras, pero también creemos que hay que dejar constancia de sus heridas. Debemos compatibilizar las necesidades de conservación con la historia del ejemplar».
Arsenio Sánchez explicó a ABC que se tiene una imagen «muy romántica» de su trabajo, y es cierto que tiene algo «de mágico y artesanal, pero hay mucha ciencia, mucha filosofía, mucha historia del arte detrás, porque en nuestro trabajo son muy importantes los elementos intangibles». Más tangible es la relación entre Sánchez y alguna de las piezas sustraídas, como la espinita que tiene clavada en el alma, «un mapamundi en forma de T, un incunable del siglo XIV que estaba en fenomenal estado». Lo dice alguien que por la simple torsión de un hilo puede determinar si un libro es de origen centroeuropeo o mediterráneo, alguien que sabe no estamos ante el caso de un psicópata en busca de fama, sino de un auténtico «vándalo».
Valoración:

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...