C. MORCILLO
MADRID. «Estamos ante una revolución silenciosa». Con su habitual tono lapidario, el director general de Tráfico, Pere Navarro, puso ayer palabras a unas cifras de muerte en carretera desconocidas hasta ahora. Ocho personas han perdido la vida entre las tres de la tarde del viernes y las doce de la noche del domingo, el número más bajo en fin de semana desde la década de los sesenta (cuando el parque automovilístico eran quince veces menor) y 24 menos que en el mismo periodo de 2007. Para ser precisos hay que decir que todas las víctimas se produjeron el sábado, donde además hubo ocho heridos graves y dos leves. Es un dato puntual, pero se suma al global con el que se va a cerrar septiembre. A día de hoy se contabilizan 141 muertos en la carretera, 99 menos que en el mismo periodo del año pasado, según datos de la DGT.
En Tráfico, acostumbrados a que las cifras les conviertan en héroes por un día o les revienten en la cara, los buenos datos se manejan con prudencia y se recuerda que las estadísticas fiables y de cada fin de semana son muy recientes. No obstante, si tenemos en cuenta que el objetivo de la DGT cuando se diseñaba el carné por puntos era bajar de diez víctimas diarias, los últimos números parecen más que satisfactorios.Aún no se ha hecho un análisis sobre estos resultados, pero todos los expertos coinciden en que el cierre del año va a ser razonablemente satisfactorio. Hasta el domingo se habían producido 1.640 muertos, 437 menos que el año pasado, es decir, un descenso del 21 por ciento y la tendencia de años anterirores también había sido a la baja.
El accidente más grave de este anormal fin de semana ocurrió en Alcoba (Ciudad Real), a donde dos personas murieron y otras dos resultaron heridas de gravedad después de que un turismo se saliera de la vía y chocara contra el muro de un puente pasadas las siete y media de la tarde. El resto de siniestros se produjeron en Sevilla (un peatón atropellado), Burgos, una salida de vía; Estepona donde chocaron un Porsche y un Mercedes, Cáceres, Murcia y un motorista, el único, que falleció en Forcarei (Pontevedra). «Probablemente sean de los datos más importantes que se han producido en nuestro país en los últimos años. Es como si hubiéramos evitado una catástrofe», declaró ayer Pere Navarro.