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«Con la liberación de Ingrid, el drama de los secuestrados ha muerto en Europa»
Sábado, 27-09-08
Seis años, ocho meses, diecisiete días y nueve horas estuvo Luis Eladio Pérez (Pasto, Nariño, 1953) secuestrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Lo ha sido casi todo en la política colombiana, de concejal a senador. En Madrid acaba de presentar su libro «El infierno verde» (Aguilar). El testimonio del infierno que vivió en la selva hasta el pasado 27 de febrero. En esas condiciones extremas se forjó su «hermandad, que ojalá perdure toda la vida», con Ingrid Betancourt.
-¿Cómo es la vuelta a la «realidad», así la llama en su libro, después de un largo secuestro?
-El secuestro produce cambios que lo marcarán a uno para toda la vida. Pero dentro de ese mar de tristezas es uno más humilde y tolerante, se aprende a vivir con lo mínimo. La familia se convierte en una pieza fundamental.
-¿Cuáles fueron sus técnicas de supervivencia?
-La primera y básica es vivir el día a día; segundo, soñar y, por supuesto, la fuerza espiritual que te da tu familia.
-¿Por qué cree que le liberaron?
-Mi esposa abrió puertas que jamás se me hubieran ocurrido, empezando por la del presidente Chávez, a él le debo mi libertad. Al final la guerrilla estaba cansada de mí. Siempre tuve una actitud contestataria.
-¿Por qué es objetivo militar?
-Porque he sido el único secuestrado que le he contado al mundo la verdad sobre los horrores de la guerrilla. Ingrid lo está haciendo ahora, pero de una forma más diplomática. A mí la diplomacia se me quedó en la selva. No tengo tapujos para decir lo bárbaras, lo terroristas que son, nos trataron como a animales. Cuando se produce la «Operación Jaque», la guerrilla consideró que las actuaciones que yo hacía por el mundo eran para auspiciarla. Me acusaron de ser el autor intelectual de la operación, y me declararon objetivo militar. Pero yo siempre me he opuesto al rescate militar.
-¿Trabaja con la misma fuerza por la libertad del resto de los rehenes que por la de Ingrid?
-Sin duda y más fuerte aún, entre otras cosas para que la comunidad internacional no se olvide. Con la liberación de Ingrid, este drama murió en Europa. Ya es muy poco lo que se habla, no existe la presión que la comunidad internacional, sobre todo la Unión Europea, hacía frente al presidente Uribe. En Colombia, hay que evitar el olvido de la sociedad.
-¿Volverá a la política activa?
-Seguiré tratando de hacer política de la buena, ayudar a construir la paz. Tengo problemas de seguridad, vivo prácticamente en EE.UU. No lo descarto, pero no es mi prioridad. -Después de casi siete años de secuestro, ¿cómo ve a su país?
-Ha cambiado para bien. Me ha sorprendido ver la cara de alegría de los colombianos. La política de seguridad democrática de Uribe ha sido muy relevante para crear ese clima de confianza en las instituciones. -¿Qué presidente le conviene ahora a Colombia?
-Un presidente que haga la paz. Uribe ha sido una pieza fundamental. Afronta la guerra y la gana, pero no es el hombre que pueda hacer la paz.
-¿Pudo percibir los vínculos de las FARC con el narcotráfico?
-Totales, la guerrilla es hoy el mayor cartel del narcotráfico. Fui testigo de muchas compras y ventas, de cómo cobraban el peaje por el tránsito de la coca... Maneja todo el proceso de comercialización.
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