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México, a las puertas del narcoterrorismo
AP. El zapato de una víctima de las granadas que estallaron en Morelia
Lunes, 22-09-08
El primero en hablar de terrorismo fue el gobernador de Michoacán, Leonel Godoy, horas después de que se conociera que las personas que disfrutaban de la ceremonia del Grito de la Independencia, en el centro de Morelia, habían sido atacadas de manera indiscriminada con dos granadas. Al saldo inicial de siete muertos, hay que sumar uno más, un joven de 13 años fallecido el pasado sábado. El secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, aseguró tres días después que «es claramente un acto terrorista, según lo define nuestro marco legislativo, nuestro marco legal y tiene que ser referido como tal».
Estados Unidos, atento casi siempre al país por el que trasiega el 90 por ciento de la cocaína que llega a los consumidores estadounidenses, fue más allá y a través de su embajador acusó a los «narcoterroristas» de haber subestimado al pueblo de México y «cruzado deliberadamente la línea» al atacar «a hombres, mujeres y niños inocentes» que sólo deseaban festejar la independencia.
«Con el atentado en Morelia, los agresores mostraron una capacidad operativa suficiente para producir más de 130 bajas civiles, entre muertos y heridos, en una sola sucesión de ataques. En los estándares internacionales, ésa es una condición propia de niveles avanzados de terrorismo», afirmó el sábado en un artículo publicado en «El Universal» el especialista en seguridad y FF.AA. Jorge Luis Sierra.
El Ejército
El presidente mexicano, Felipe Calderón, trata de revertir la situación con la lucha contra la delincuencia en un lugar destacado de su agenda. La semana pasada, Calderón, que ha puesto al Ejército en el centro de su estrategia, volvió a reunirse con todos los gobernadores y dio a entender que el tiempo se acaba. «Es un momento de definiciones históricas. Lo que hagamos o dejemos de hacer después de este 15 de septiembre marcará para siempre la forma en la que los mexicanos del futuro recordarán este momento de nuestra historia», dijo.
La contundencia del mensaje contrasta con la sensación que tienen algunos rivales políticos de que se lucha con las viejas armas de siempre contra una amenaza distinta. «El mal sin rostro no existe (...) el terrorismo tiene nombres y tiene responsables. Corresponde al Estado dar a la sociedad la satisfacción inmediata para encontrar y castigar a los culpables», aseguró en la Cámara Baja el izquierdista Alejandro Chanona, de Convergencia.
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