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Lunes, 22-09-08
Hace ochos años, en septiembre de 2000, el Gobierno, entonces del PP, aprobaba los primeros presupuestos de la historia de la democracia sin números rojos. El próximo viernes, el Consejo de Ministros dará el visto bueno a unas cuentas, las de 2009, que volverán a incurrir en déficit.
La crisis económica, por fin reconocida, se ha traducido en una fuerte merma de la recaudación. Los ingresos públicos, que en los últimos años han crecido a ritmos de dos dígitos, están cayendo en éste y las perspectivas para el próximo no son mejores. A esto hay que añadir el aumento del gasto derivado de las prestaciones por desempleo. La combinación de ambos factores, menos ingresos y más gastos, que es lo que los economistas llaman estabilizadores automáticos, se traduce en una reducción del superávit de las cuentas públicas o incluso, como va a ocurrir en España, en la vuelta al déficit.
Medidas discrecionales
Junto a estos estabilizadores automáticos, el Gobierno de Zapatero ha tomado en este año electoral una serie de medidas, de carácter estructural y permanente, con fuerte impacto presupuestario, como la deducción de 400 euros, el «cheque-bebé», la renta de emancipación, entre otras, que suponen un pellizco anual de más de 7.000 millones al Presupuesto. Estas medidas han supuesto que en solo siete meses, el Estado haya pasado de tener un superávit de 13.526 millones -diciembre de 2007- a unos números rojos de cerca de 10.000 millones -julio de 2008-.
Con estas cifras, y con el mandato de Zapatero de que los compromisos electorales son intocables, el equipo de Pedro Solbes está haciendo números hasta el último momento para tratar de evitar que el déficit se dispare. El pasado mes de julio, el vicepresidente económico llevó al Consejo de Ministros unas cifras para el Presupuesto de 2009, que ahora está revisando. Entonces, la intención del Ejecutivo era que el gasto no financiero del Estado, descontando el desempleo, creciera un 3,5%, hasta los 157.870 millones de euros. A esta cifra habría que añadir otros 1.500 millones para prestaciones por desempleo. En total, el gasto del Estado ascendería a 159.370 millones, con incremento del 4,5% respecto a 2008.
Ahora, el Gobierno pretende reducir el aumento del gasto, excluido el desempleo, al entorno del 2%, según confirmaron a ABC fuentes de Economía. Así se podría compensar el mayor gasto en desempleo que pudiera derivarse de un comportamiento peor de lo esperado del mercado de trabajo.
Según la ley de Estabilidad Presupuestaria, el Gobierno tiene un techo de gasto total que no puede superar, de modo que si se aumentan las prestaciones por desempleo se debería recortar de otras partidas para compensar la situación.
Todos los ministerios, por tanto, deberán apretarse el cinturón el próximo año. Del ajuste sólo se salvarán partidas muy concretas del gasto social y el productivo. Dentro del gasto social, crecerán por encima del 4,5% (aumento medio del gasto público en 2009) las partidas destinadas al pago de las prestaciones por desempleo, a dependencia y a subida de pensiones mínimas, que como prometió Zapatero, se incrementará un 6%. Y en cuanto al gasto productivo, también tendrán aumentos superiores a la media las inversiones en infraestructuras y en investigación y desarrollo. Otras partidas prioritarias en años anteriores, como la inversión en justicia o seguridad ciudadana, pasan a un segundo plano ante la necesidad de ajustar las cuentas.
Con esta combinación de ingresos y gastos el Ejecutivo calcula que el Estado tendrá unos números rojos de 3.865 millones, un 0,34% del PIB en 2009.
La ley de estabilidad presupuestaria, que el Gobierno socialista modificó en la pasada legislatura para eliminar la obligación de desterrar los números rojos de las cuentas públicas, permite incurrir en déficit cuando la economía crece por debajo del 1%, que es lo que va a ocurrir el próximo año. Las previsiones más optimistas, las del Gobierno, hablan de un aumento del PIB del 1%, pero son muchos los expertos que creen que no llegará ni al medio punto. Y ese es el problema. Si la economía crece menos de lo previsto, los ingresos también lo harán y el desempleo será mayor, de modo que habrá menos ingresos, más gastos y por tanto más déficit público.
Quizás por eso el comisario europeo de Economía y Finanzas, el socialista Joaquín Almunia, haya quitado hierro al hecho de que España vaya a incurrir en números rojos este año y el próximo. Eso sí, advirtió que el problema sería que se superara el 3% que establece el Pacto de Estabilidad Europeo. Y eso no está tan claro que no vaya a ocurrir, porque si las cuentas del Estado están sufriendo el impacto de la crisis, las de ayuntamientos y comunidades no se quedan atrás. La Seguridad Social es la única que mantiene superávit pero tendiendo a reducirlo porque hace meses los ingresos crecen a un ritmo inferior a los gastos.
Con estas expectativas, el Gobierno no ha decidido todavía qué hacer con medidas que se habían convertido en habituales en años anteriores, como la deflactación de las tarifas del Impuesto sobre la Renta. El año pasado, en víspera de las elecciones, el Ejecutivo no sólo adaptó las tarifas del IRPF a la inflación, sino también todos los mínimos personas y familiares, todo ello con un coste de cerca de 1.000 millones. El ajuste que se pretende aplicar descarta prácticamente que esta medida global vaya a repetirse, aunque Economía no descarta que se deflacten sólo las tarifas del impuesto.
El Presupuesto de 2009 mantendrá, también los compromisos por inversiones que se recogen en los Estatutos de Cataluña y Andalucía. Al Gobierno y al PSOE les queda ahora encontrar apoyos. De momento sólo PNV y BNG parecen dispuestos a dar su sí a las cuentas públicas de 2009.
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