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Domingo, 21-09-08
La televisión del futuro está a menos de 600 días y su llegada inaugurará un vasto mundo de negocio cuya alma será la interactividad. Las posibilidades tecnológicas que ofrece la Televisión Digital Terrestre (TDT) le permitirán colocarse a la altura de los operadores de televisión por señal digital y cable, en una transformación de contenidos que abrirá múltiples vías de negocio.
El encargado de trazar la línea entre el antes y el después del negocio televisivo no va a ser otro que el Gobierno. Moncloa acaba de encargar a Industria la puesta en marcha del Anteproyecto de la nueva Ley General Audiovisual con la que traspondrá la directiva comunitaria para admitir las diferentes modalidades de emisión de la TDT. De entre ellas, la más esperada es la fórmula del pago por visión que, a efectos ilustrativos, equivale a hablar del antiguo Canal + y que permitirá dar un salto cualitativo en calidad de contenidos y formatos al abrir nuevas vías de financiación para los operadores.
Del bajo coste al premium
Las modalidades de abono son casi infinitas. En Francia se comercializan los minipaquetes de canales de un mismo operador junto a selecciones más amplias derivadas de alianzas entre grupos y la oferta de canales premium en «pack». En Reino Unido se ha impuesto la televisión de bajo coste, una modalidad a caballo entre la calidad de la emisión en abierto y los contenidos de la oferta por cable, y centra su comercialización en los paquetes de canales temáticos. En Italia, sin embargo, se ha dado la espalda al abono y los televidentes se encuentran con el modelo «prepago» en bajo coste canalizado a través de tarjetas con carga desde las que se pueden adquirir paquetes de canales, una parrilla en concreto o sólo programas determinados (una película o un partido de fútbol).
«Youtubes» tele
visivos
Junto a este abanico de negocios, el mundo interactivo dará entrada a los ingresos por juegos, e-banking, e-commerce e incluso por aplicaciones de ofertas de empleo, información metereológica y otras muchas fórmulas que aún están por diseñar. Entre las últimas apuestas, las televisiones analizan las posibilidades de la emisión de contenidos generados por el consumidor final, en una emulación de la fórmula desarrollada por el portal Youtube de internet.
La Televisión Digital Terrestre de pago no cerrará los canales al público sino que convertirá parte de los contenidos en premium y posibilitará su convivencia con espacios en abierto. Esta nueva modalidad forzará a las cadenas a diseñar la parrilla con el objetivo final de seducir al televidente para que pague por ver el espacio ofertado, frente a la actual utilización de los contenidos como medio para llegar a los anunciantes.
La búsqueda de la excelencia en los contenidos se verá presionada, además, por la propia naturaleza de la TDT cuyo máximo exponente es la elevada oferta de canales . En el conjunto del país la Televisión Digital Terrestre ofertará hasta 1.000 canales incluyendo las emisiones autonómicas y locales, lo que obligará a la diversificación de contenidos, en primera instancia, entre canales generalistas y segmentados.
Los primeros se diversificarán por su posicionamiento (juvenil, familiar) mientras que los segundos se fraccionarán más ampliamente hacia la búsqueda de públicos por rangos de edad, sexo o género televisivo, en una oferta convergente con el abanico de contenidos de los actuales operadores de pago por señal digital y cable. De hecho, canales que hasta hace pocos meses sólo estaban disponibles en operadores de pago han dado el salto a la TDT en abierto con excelentes resultados de pantalla. Sirven de ejemplo Disney Channel o 40 Latino, colocándose el primero como líder de audiencia en temáticos en la Digital Terrestre.
Menos costes por canal
La elevada fragmentación del público conllevará un destacado e inevitable troceamiento de la audiencia. Los actuales objetivos de cuota de pantalla analógica se reducirán hasta en un 60% para aspirar a porcentajes de audiencia similares a los que hoy se apuntan los actuales operadores de pago. Dado que el hábitat idóneo para las parrillas generalistas es la competencia con pocos operadores, no podrán conformar la apuesta fuerte de la TDT. Un requisito, el de lograr cuotas con alta competencia, dónde los canales de segmento y temáticos se hacen fuertes. Máxime porque su programación específica permite reducir los costes y gestionar los contenidos según las condiciones cambiantes del mercado.
A falta de regulación
El éxito de los canales segmentados pasa por definir un target potencial de audiencia y obtener una masa crítica de público atractiva para los anunciantes. Por todo ello y teniendo en cuenta que cada operador cuenta con cuatro canales entre los que fraccionar su oferta, optará por tres productos diversificados repartidos entre segmentados (edad o sexo determinado), temáticos, y tan sólo un canal generalista. Así, más que una revolución, el desarrollo de la Televisión Digital Terrestre supondrá un hito histórico para el mundo de la televisión, equiparable a la aparición del color y al que sólo resta que la nueva regulación esté a la altura de su trascendencia.
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