Domingo, 21-09-08
Mediodía camino de Navacerrada. A través del refrescante pinar. Los cicloturistas suben. Como pueden. Quieren ver por la tarde a Contador. Ser testigos de su Vuelta. Para decir eso de: «Yo estuve allí». De repente, les roza un maillot del Astana. Un leve jadeo. «Es Contador», le dice un padre a su hijo. Casi suelta el manillar de la bicicleta. Para cuando el chaval levanta la cabeza, el líder de la Vuelta a España está ya en la curva siguiente.
Seis horas después, fue lo mismo. Contador los pasó a todos, salvo a su compañero Leipheimer, el ganador del día. Fiesta total en el Astana. Los dos primeros de la cronoescalada y de la Vuelta. Ayer, el estadounidense le restó 31 segundos al madrileño. A Contador le han sobrado 46 segundos. Tiempo a peso de oro. Y son 46 los segundos de más que Contador ha sumado en las bonificaciones. Han corrido la Vuelta en paralelo: 3.040 kilómetros en las mismas horas, minutos y segundos. Sin bonificaciones, los jueces habrían recurrido a las centésimas de las dos etapas contrarreloj. Y ahí también gana Contador: por 67 centésimas.
Contador y Levy Leipheimer han tardado lo mismo. Aunque cada uno ha corrido como es: Leipheimer, a hurtadillas, acuclillado. Contador, al abordaje. Un economista y un corsario. Leipheimer sería personaje para un tratado de ciencias empresariales. Contador está hecho para un novela de Salgari.
Y Navacerrada es paisaje de mil aventuras para Contador. La cuneta era suya. Su gente. El asfalto rotulado con su nombre. Perdió 11 segundos en el tramo más llano. Y 31 al final, los mismos que Valverde. El líder no ha sido el mismo desde la caída de Ponferrada. Pero ya tiene la gran vuelta que le faltaba. Todos los colores. El amarillo del Tour de Francia (2007), el rosa del Giro (2008) y ahora el dorado de la Vuelta. Su arco iris. «Cuando me vestí de rosa en el Giro, llamé a mi madre y le dije: `Estarás contenta al verme vestidito de rosa´. De pequeño, como quería una niña, me ponía `kikis´ (ganchos en el pelo) cuando estábamos en casa». Ayer, la Vuelta le vistió con el maillot oro, el tono que faltaba en su armario. Y así estará hoy en Madrid. Con Levy Leipheimer y Carlos Sastre en el podio.
Un logro al nivel de los mitos
Contador ha ganado las tres últimas rondas a las que ha asistido (el Tour 2008 vetó a su equipo). No hay ciclista del presente con su futuro. Los rivales, los iguales a él, hay que buscarlos en el pasado: sólo Anquetil, Gimondi, Merckx e Hinault presumen de tener la triple corona. Un logro que talla a los mitos. A Miguel Induráin le faltó la Vuelta, como a Coppi. A Armstrong, además, le quedó pendiente el Giro. Y ninguno de ellos encadenó los triunfos en el Tour, el Giro y la Vuelta tan veloz. En quince meses: de julio de 2007 a septiembre de 2008. Voraz. Hinault, el que más se le arrima, empleó dos años y dos meses en esa misión.
Eso sí, el francés sumó el triplete algo más joven: ganó el Giro de Italia, la última ronda que le quedaba, con 25 años y seis meses. Contador tiene 25 años y nueve meses. Por poco. Ha tardado algo más por una decisión que nada tuvo que ver con él: en 1995, la Vuelta pasó de abril a septiembre. Sin esa modificación, Contador sería el más precoz. Desde hoy, es como ellos. Dueño de las tres. Sus colores.



