Viernes, 19-09-08
Un túnel para coches desde la nueva estación de alta velocidad de Atocha a la M-30 es la última propuesta del Ayuntamiento para evitar la congestión de la glorieta de Carlos V una vez se amplíe la infraestructura ferroviaria. Este subterráneo, que «llevaría la M-30 a Atocha», en palabras del alcalde, sería pagado íntegramente por Fomento, a cuenta de los aprovechamientos lucrativos de la operación.
Tras la operación fallida de Abroñigal -la propuesta municipal de hacer allí una segunda estación de AVE que descongestionara Atocha-, el Gobierno local y el Ministerio de Fomento negocian otras fórmulas. El objetivo es evitar que esa enorme cantidad de viajeros que llegarán o saldrán de la ciudad mediante trenes de alta velocidad no colapsen Atocha.
No colapsar el centro
Esta estación, que «funcionará como un aeropuerto», en opinión del alcalde, debería conectarse con la M-30 para evitar que la llegada y salida de pasajeros se traduzca en un inmenso atasco que colapse el centro.
Para ello, el alcalde Ruiz-Gallardón cree estar «muy cerca de solucionar el problema». Propone una conexión subterránea para los vehículos desde la nueva estación de Atocha a la M-30, con la que enlazaría a la altura de Vallecas. Sería «una vía de alta capacidad y sin semáforos», desde la calle del Comercio -donde ya hay un paso subterráneo, con el que conectaría-.
Ese túnel «no podría tener coste presupuestario para el Ayuntamiento -advierte el alcalde-: lo tendría que financiar Fomento». Y lo haría a costa de «aprovechamientos lucrativos» en la zona de Atocha, aunque el regidor no se cierra a que éstos sean en Abroñigal.
El túnel tendría además, en Atocha, aparcamientos para vehículos privados y para taxis, una carencia que ahora tiene la estación. El Ministerio de Fomento ha planteado tres posibles soluciones, ninguna de ellas en túnel: desde la nueva estación a la calle Antonio Nebrija; desde la estación a la calle Comercio y subir a la avenida Ciudad de Barcelona, o desde esa misma calle Comercio hacia Méndez Álvaro, salvando las vías del tren. El Gobierno local prefiere la solución soterrada porque de ese modo, dicen, no se saturaría el tráfico en superficie.

