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Jueves, 18-09-08
La crisis monopoliza el debate y las conversaciones de pasillo en el Congreso. No hay semana que el Gobierno y la oposición no se enzarcen a cuenta de la «contracción» económica, como la definía el PSOE. A José Luis Rodríguez Zapatero ya no se le ocurre llamar «antipatriota» a Mariano Rajoy por decir que España tiene problemas económicos graves, como sucedió en la última campaña electoral, pero ayer, en la sesión de control del Congreso, el presidente del Gobierno quiso hacer frente a las críticas de su adversario con un alarde de amor patrio, que sonó un tanto exagerado. «Prefiero la industria española a cualquier otra industria de cualquier otro país del mundo», exclamó, aunque no llegó a explicar a qué se debía ese arranque de patriotismo ciego e incondicional.
Mariano Rajoy preguntaba a su oponente por el sector industrial en España. Recordó que Zapatero lleva meses sin dar ni una en sus predicciones económicas: «En septiembre de 2007 dijo que España estaba a salvo de la crisis de las «subprime», que íbamos a crecer el 3,3 por ciento, que la inflación bajaría en marzo, que la tasa de paro con usted sería menor que la más baja del PP. Ha demostrado tener una vista de lince y como pitonisa no tiene precio». Por eso le preguntó si mantenía que la industria es el motor de crecimiento de la economía española.
Zapatero no pasa una crítica, aunque sea un pequeño pellizco, como en esta ocasión: «Por razones de tiempo y de interés general no voy a entrar en la vista de lince que tiene usted». Tras el «y tú más» preceptivo, sostuvo que el sector industrial se ha fortalecido en los últimos años y señaló que el número de investigadores se ha incrementado un 30 por ciento, y desde hace cuatro años hay 100.000 trabajadores más. Terminó con un tirón de orejas a Rajoy: «Le pido que por una vez diga algo bueno de nuestro sector industrial, de las empresas de España».
«Es que el problema no es el sector industrial. El problema es usted», le soltó Rajoy en su réplica. El presidente del PP señaló que la industria está en recesión, está generando desempleo y disminuye la inversión en bienes de equipo. Nuestro déficit exterior, dijo, «es lo que nos hace más vulnerables a la crisis y usted se dedica a echarle la culpa de lo que pasa aquí a los de fuera. ¡Ya nos gustaría tener la industria, por ejemplo, de Estados Unidos!».
Rajoy se atrevió a hablar de Estados Unidos y en términos más o menos elogiosos. Efecto: protestas ruidosas en los escaños socialistas y rápida reacción de Zapatero: «Prefiero la industria española a cualquier otra industria de cualquier otro país del mundo». Se ganó un fuerte aplauso de los suyos.
«El BOE les delata»
Llegó el turno de la portavoz del Grupo Popular, Soraya Sáenz de Santamaría, que los miércoles se transforma durante cinco minutos en bestia negra para la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, que no puede con ella.
Santamaría acusó al Gobierno de no tener impulso, de tener varios ministerios paralizados -«el BOE les delata»- y de sufrir descoordinación. «El problema es que en el Consejo de Ministros hay más codazos que decretos», afirmó.
El Pleno se animaba. De la Vega pidió rigor y optó por volver contra el PP la pregunta: «Tiene gracia. ¿Hablamos de coordinación de las comunidades donde ustedes gobiernan? Pero si más que gobernar parece que deshojan margaritas: aquí dependencia, sí; allá, no».
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