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Lunes, 08-09-08
Tomás Gómez es el nuevo hombre del socialismo madrileño. Así lo quisieron ayer la inmensa mayoría de los delegados de su 11º Congreso Regional, que se celebró con la presencia y el aliento de la dirección federal del partido. Un Congreso que se saldó con un apoyo del 82 por ciento a la nueva ejecutiva, de la que han salido prácticamente todos los «simanquistas». En los nuevos órganos directivos se han integrado, eso sí, muchos de los críticos -antes familias-.
Sin ir más lejos, José Cepeda, que compitió con Gómez hace un año por la secretaría general del PSM, es desde ayer miembro del Comité Federal y además se confirmó que será nombrado presidente del grupo parlamentario en la Asamblea, lo que le permite entrar en la ejecutiva del PSM como miembro nato.
Damnificadas salieron las Juventudes Socialistas de Madrid, que también alzaron la voz antes del Congreso: han perdido peso en la nueva directiva, pasado de 27 a 5 miembros en el Comité Regional.
Daniel Méndez, responsable de Juventudes de Madrid, explicó que la medida se tomó a raíz de una enmienda de la Agrupación de San Martín de Valdeiglesias. Para el que fue número dos de Simancas, Antonio Romero, era una «irresponsabilidad» y una «revancha» de Gómez, informa Efe.
El sector disidente que amagó con una candidatura alternativa antes del Congreso, capitaneado por Elviro Aranda, no consiguió formar parte de la ejecutiva. En realidad, ésta sólo recogió un 17,1 por ciento de votos en blanco -no en contra-, un porcentaje muy alejado del 30 por ciento en que se calculaban los críticos.
Casi el doble
La ejecutiva con la que trabajará Tomás Gómez a partir de hoy -a las ocho de la mañana ha citado a todos sus miembros- la componen en total 41 personas -casi el doble que la anterior-, entre las que se cuentan cuatro miembros del Gobierno Central -Beatriz Corredor, Trinidad Jiménez, Félix García Lausín y Enrique Guerrero-, cuatro diputados regionales, ocho concejales del Ayuntamiento de Madrid -que doblan la representación anterior-, una diputada nacional, ocho alcaldes -de Getafe, Alcorcón, Aranjuez, Collado-Villalba, Galapagar, Velilla de San Antonio, Fuenlabrada y Coslada- y otros responsables y ex responsables locales y regionales, además de un militante de base, Diego Cruz, vinculado al movimiento vecinal, y una actriz, Berta Ojea.
David Lucas, portavoz municipal de los socialistas, estaba exultante con los puestos copados por su grupo en la ejecutiva -además de él, participan en ella Pablo García Rojo, Carmen Sánchez Carazo, Ángeles Álvarez, Pedro Zerolo, Ana de Sande, Noelia Martínez y Pedro Sánchez Pérez-Castejón-. «Es el reconocimiento a un trabajo bien hecho», indicó.
La nueva dirección también nombró a los miembros del Comité Federal, entre ellos Rafael Simancas, ex secretario general de los socialistas madrileños, que llega ahora de la mano de Tomás Gómez. Simancas no pudo entrar en la ejecutiva federal del PSOE en su último congreso y se especuló entonces con que Tomás Gómez le había vetado para no sentirse desautorizado, algo que éste negó categóricamente.
«No todos en la dirección»
Blanco abrió el fuego en sus palabras de cierre del congreso asegurando que en el nuevo PSM «están todos, aunque no todos en la dirección».
El «número dos» del PSOE dejó patente el interés de su partido en Madrid, por si no había quedado claro: «Tengo el encargo de Rodríguez Zapatero de que le dedique mucho tiempo» al Partido Socialista de Madrid. Su discurso cargó contra Aguirre: «Muchos madrileños quieren un gobierno que erradique las trincheras que ella ha traído».
A la jefa del Ejecutivo regional la culpó de los datos del paro: «Los territorios que dependen del ladrillo, justamente aquellos donde gobierna el PP, son los que están destrozando más empleo. Si Aguirre era responsable del crecimiento económico de Madrid, ahora es responsable de la destrucción de empleo».
Rechazó las ansias privatizadoras de Aguirre -«algún día nos dirá que quiere privatizar la Ley de Dependencia»-, y la acusó de «estar en una carrera para deteriorar los servicios públicos», para concluir con una frase lapidaria: «Esperanza perjudica gravemente la salud pública de la Comunidad de Madrid; por eso hay que cambiarla cuanto antes».
Cambiar de mapas
Tomás Gómez, por su parte, con su renovada ejecutiva a sus espaldas, quiso ser didáctico con el plenario, a quienes explicó la necesidad de cambiar para avanzar: recordó los viejos buenos tiempos de Leguina, Enrique Tierno y Barranco en el poder, pero advirtió: «No nos sirven los mismos mapas de entonces», y después: «No podemos esperar que nos prefieran porque en otro tiempo nos hayan preferido».
Frente a él tiene tres años de duro trabajo para convertirse en alternativa real. Con unas prioridades marcadas: «Educación, innovación, formación, salud, el derecho a morir dignamente, diálogo social, entrada legal de inmigrantes vinculada a un puesto de trabajo». Son las señas de identidad de su proyecto programático.
A Aguirre, Tomás Gómez le prometió una oposición constructiva, y para probarlo, le ofreció un pacto para crear riqueza y salir de la crisis, «remando en la misma dirección del Gobierno de España». A sus militantes, les pidió «salir a la calle» para conocer los problemas de los ciudadanos.
Seguir en Parla
Tomás Gómez se tomará ahora un plazo de reflexión para decidir si continúa al frente de la Alcaldía de Parla. «Por respeto a los vecinos, los primeros en enterarse serán ellos». A su congreso le puso una calificación de «sobresaliente», y aseguró salir de él con un PSM «más cohesionado que nunca» y con el «mayor porcentaje de apoyo de toda su historia».
«Me siento arropado por mi partido», reconoció. Las cuotas de poder y las familias son, dijo, «parte del pasado». Ahora, con su nuevo equipo -el «dream team», le llama- está seguro de haber iniciado el camino que le conducirá a la presidencia de la Comunidad de Madrid, hacia donde la han dirigido este fin de semana las palabras tanto de José Luis Rodríguez Zapatero como de José Blanco.
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