Últ. actualización
Valoración:
Lunes, 08-09-08
Después de dos años y dos meses, el plan acuícola se elevó al primer Consello de la Xunta celebrado tras el parón vacacional, aún con el publicitado desmarque del BNG, que rechazó siempre este diseño alegando que invadía espacios protegidos. El presidente socialista, Emilio Pérez Touriño, se valió de una prerrogativa exclusiva para la aprobación definitiva del texto, que permitirá la ubicación de trece nuevas plantas piscícolas en la costa y que consolidará las once ya existentes ahora.
Hoy, ya certificado, evidencia una nueva brecha dentro del bipartito que dirige la Xunta. El ala nacionalista intentó rebajar la tensión con correctivos («se trata de un proyecto de gobierno»), pero incluso dentro de las filas del BNG, el planteamiento que finalmente obtuvo luz verde siguió recibiendo críticas. Ante este panorame, el grupo parlamentario del PP quiere forzar la votación de una propuesta en O Hórreo para instar al gobierno gallego a retirar las cuatro piscifactorías que generan mayor rechazo en la sociedad.
Son las de Merexo, A Laxe Brava, Seiruga y Xandriña. «Será en ese momento», indicó el portavoz popular del ramo, José Manuel Balseiro, «cuando socialistas y nacionalistas podrán posicionarse a favor o en contra de las mencionadas plantas». Este representante pidió a Emilio Pérez Touriño que aclare si los frentistas apoyaron o no la aprobación del Plan Acuícola, y avanzó que, con esta iniciativa, se verá si el diputado del BNG, Bieito Lobeira, «se alinea con los vecinos afectados o cierra filas con la decisión de la Xunta», después de sus duras palabras hacia el plan, más tarde reconducidas por su jefe de filas y vicepresidente gallego, Anxo Quintana.
Los de Alberto Núñez Feijóo denunciaron una vez más el elevado número de alegaciones registrado, («más de un millar»), frente a las tres, puntualizaron, que recibió el anterior documento elaborado por el PP.
El propio líder de los populares gallegos prometió que su partido volverá a convertir a las comarcas de Bergantiños y Costa da Morte en un «referente para la acuicultura europea». Explicó que la planta de rodaballo que se abrirá en Portugal en los próximos meses, y que será la más grande de Europa, «debería estar en Muxía y crear más de 300 empleos».
En una comida con militantes y simpatizantes, celebrada en Cabana, lamentó que «por desgracia, la Xunta de la coalición consiguió que todo el sector pesquero se pusiese en huelga; la bajura, la altura, los perceberos, los mejilloneros...». Asimismo, Feijóo arremetió contra la paralización de las obras de los puertos de la zona y criticó el retraso de las infraestructuras comprometidas, como la vía de alta capacidad entre Carballo y Finisterre. «Ni siquiera se comenzaron las obras, cuando debían estar a punto de finalizarse», dijo.
El portavoz nacional del BNG y vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana, anticipó que, si hoy se votasen los Presupuestos Generales del Estado, su grupo se decantaría por el «no». De todos modos, matizó que esta acción política «espera un cambio de actitud en el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, para que podamos darle el voto afirmativo».
En un acto celebrado en el Ecoespacio do Rexo de Allariz, con el que el BNG abrió oficialmente el nuevo curso, el alaricano esperó una respuesta positiva «a las demandas unánimes de la sociedad gallega, que vienen siendo condiciones «sine qua non» -dijo-, y garantía de credibilidad». En el listado, nombró el incremento del autogobierno (que incluiría la transferencia de las competencias de Tráfico y de Seguridad Viaria), la pureza democrática (que supondría la reforma del voto de los residentes ausentes), y la financiación que Galicia necesita («porque no nos vale el modelo catalán, pero tampoco el del señor Solbes», puntualizó).
El portavoz nacional del Bloque y presidente gallego, insistió en que Galicia «no puede ser de nuevo la pagana de la crisis económica, como ya lo fue en la reconversión industrial de los años 80, y durante la crisis de los 90», manifestó.
En lo referente a la aplicación de la Ley de Dependencia, comentó que la actitud del gobierno central «es incoherente, porque no se puede decir que se va a mantener la política social a pesar de la crisis, y luego reducir las asignaciones, porque estamos hablando de la atención a las personas más desfavorecidas, y eso es algo con lo que, desde luego, no se puede jugar».
Por último, y ante las continuas acusaciones del presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, de que el bipartito está «en permanente tensión», matizó que el de Os Peares «esperaba tener delante un gobierno débil y dividido, pero puede esperar sentado porque no vamos a cumplir sus deseos». En este evento, intervino Francisco Jorquera, coordinador ejecutivo y diputado, que comprometió el apoyo a los PGE «en función de los intereses de Galicia».
Valoración:

Enviar a:

¿qué es esto?