El comienzo del curso escolar no sólo acarrea una carga para el bolsillo de los padres de los alumnos. También la espalda de los niños sufre al tener que transportar, en ocasiones, una gran cantidad de libros de texto de camino al colegio. Es éste un problema que preocupa a las instituciones sanitarias que, como cada septiembre, han aprovechado la «vuelta al cole» para recordar la gravedad de un fenómeno que puede derivar en problemas crónicos de columna.
En esta batalla se encuentran inmersas la Organización Médica Colegial (OMC) y la Fundación Kovacs, tratando de paliar un mal que afecta a más de la mitad de los jóvenes españoles en edad escolar. El doctor Francisco Kovacs, presidente de la fundación homónima, subraya que «conocer adecuadamente las medidas de prevención reduce el riesgo de sufrir dolores de espalda» y, si ya se padecen, «disminuye el grado de incapacidad que causan».
Los expertos han presentado un informe en el que destacan las principales causas del dolor de espalda entre los estudiantes. De la lista enunciada, tres emergen sobre el resto: la falta de ejercicio físico, el exceso de carga en las mochilas y las posturas inadecuadas mantenidas durante largos periodos de tiempo. Según los especialistas en la materia, la carga máxima que un menor de 15 años puede sostener sobre su espalda está en torno al 10 por ciento de su peso corporal.
Es decir, un niño de 40 kilos sólo debería transportar 4, apenas un par de libros de texto. Aproximadamente un tercio de los alumnos supera estos límites cada día que acude al colegio. El problema se acentúa en las chicas, que presentan una relación menor de musculatura por cada kilo de peso. Estadísticamente, ellas practican menos ejercicio que los varones y se inician a edades más tempranas en costumbres que marman su resistencia física, como el tabaco.
«El ejercicio físico es la medida más relevante para prevenir los dolores de espalda,-considera Kovacs- además de ser indispensable para que la columna vertebral adquiera su forma definitiva». Ratifican esta opinión diversos estudios recientes, que han demostrado que los niños con mayor masa muscular resisten mejor el peso sobre la espalda, pues la tensión que se traslada a la columna es menor. De entre todas las modalidades deportivas, la natación y los ejercicios de carrera prolongada son los más adecuados.
Ejercicio, no competición
No obstante, si el deporte moderado es un bálsamo, el que está orientado a la competición puede resultar contraproducente. Los ejercicios de carácter repetitivo y los que requieren esfuerzos explosivos, sobre todo en la niñez, pueden provocar la aparición de molestias en la espalda. Para evitarlo, la OMC aconseja «seguir estrictamente las pautas del entrenador y, si fuese preciso, realizar ejercicios compensatorios». Con todo, es mejor alternativa que el sedentarismo. La ausencia total de actividad física provoca rectificaciones en la columna, dando lugar a curvaturas vertebrales de 16 grados, cuando el rango saludable se sitúa entre 20 y 40.
Asimismo, el transporte de peso excesivo en la mochila constituye otro de los factores asociados al dolor de espalda, especialmente en trayectos de larga duración. De hecho, expertos internacionales resaltaron en un estudio de 2003 la importancia de instalar taquillas en los centros formativos, ya que son efectivas para reducir la cantidad de peso, así como la frecuencia de transporte, que los escolares tienen que acometer a diario. En su paquete de medidas la OMC también recuerda que la mochila de ruedas, aún poco estética, sigue siendo una buena opción.
El tercer riesgo son las posturas inadecuadas mantenidas durante horas en el pupitre. Como precaución, el Consejo General de Médicos de España advierte que la posición óptima pasa por «sentarse con la espalda apoyada íntegramente sobre el respaldo», evitando en cualquier caso desplazar el peso al borde de la silla. Tampoco se debe olvidar levantarse cada dos o tres horas para que la columna tenga ocasión para desentumecerse. Sugieren los médicos la incorporación de pupitres regulables lo antes posible en los centros educativos, ya que «no todos los niños crecen al mismo ritmo y, sin embargo, en la mayoría de las aulas el mobiliario es idéntico e inadaptable, lo que les obliga a adoptar posturas inadecuadas».
Informar a los más pequeños
La Fundación Kovacs y la OMC están poniendo especial énfasis para hacer comprender a los niños de menor edad los riesgos de unas costumbres nocivas para su columna. «El Tebeo de la Espalda» es una publicación orientada a escolares de entre 6 y 10 años. Distribuida en colegios, los más pequeños pueden comprender de modo visual qué hábitos repercuten negativamente en la salud de su espalda. El Doctor Espalda describe con un lenguaje sencillo ejercicios y consejos para tener una espalda sana.
La web «espalda.org» presenta una extensión del cómic, con una versión en inglés del mismo y un mayor volumen de consejos emitidos por los mismos personajes. Gracias a las posibilidades del medio, la página ofrece tests, puzzles y cuestionarios, útiles para que los niños fijen los conocimientos adquiridos.