Sábado, 06-09-08
Han sido seis meses muy duros en una prisión de San Antonio, pero la velocista estadounidense ya disfruta de nuevo de su libertad tras purgar sus «pecados». El pasado 11 de enero fue condenada por un doble delito de perjurio, que le obligó, incluso, a devolver las dos medallas olímpicas conseguidas en Sydney 2000. Jones gastó toda su fortuna de forma estéril intentando defenderse de las múltiples denuncias que le llovieron tras verse envuelta en el caso de dopaje del laboratorio Balco. Sin prestigio y arruinada, Marion Jones centrará sus esfuerzos en rehabilitar su carrera como atleta después de pasar los «meses más duros de mi vida». Ese es ahora su primer objetivo, ya que es la única manera que tiene para salir de la situación en la que se encuentra. No le será fácil. A sus 33 años tendrá que retomar los entrenamientos para intentar regresar a la elite del atletismo. En su día, Jones podía llegar a cobrar más de 50.000 euros por una sóla carrera, una cifra que dista mucho de lo que los organizadores estarían dispuestos a darle hoy en día a la «Reina del atletismo».



