UN ATERRIZAJE DE EMERGENCIA OBLIGÓ AYER A CERRAR EL AEROPUERTO DE SEVILLA
Viernes, 05-09-08
Descafeinada y muy «light» fue la primera toma de contacto de AENA con todas las partes que actuaron para analizar el plan de emergencias que se activó en el accidente de Barajas. Al encuentro, presidido por el director del aeropuerto, Miguel Ángel Oleaga, acudieron representantes de la Delegación del Gobierno, Policía Nacional, Guardia Civil, Comunidad y Ayuntamiento de Madrid, así como de las compañías aéreas.
AENA no quiso levantar acta de la cita, porque consideró que se trataba de una reunión informal. En ella, según informaron a ABC fuentes presenciales, la Delegación del Gobierno denunció «fallos de comunicación» en la gestión del siniestro. Pero no fue la única crítica. Aunque el objetivo de la reunión no era el de profundizar en el despliegue sino el de agradecer la actuación de todos los destacamentos, alguno de ellos aprovechó para denunciar los fallos con que se encontró al llegar a la zona.
Sorprendió la crítica de la Delegación del Gobierno, pero a ella también se le sumaron los Bomberos del Ayuntamiento, que remarcaron los problemas que les generaron los accesos al aeropuerto, así como los puntos de reunión que se habían establecido para llegar a la «zona cero». Miembros de la Comunidad de Madrid, por su parte, señalaron otros fallos como la tardanza de los primeros avisos, así como la sensación que dio el aeropuerto de no saber lo que estaba ocurriendo en ningún momento.
AENA tomó notas de todas estas quejas aunque evitó pronunciarse sobre ellas. La compañía no quiso entrar en ningún debate y remitió a las partes a analizar de forma detallada el siniestro en las numerosas mesas técnicas que se crearán para ello. Destacó, según las mismas fuentes, el silencio de Spanair en todo momento y la ausencia de representantes del Ministerio de Fomento.
Por otra parte, un portavoz de AENA confirmó ayer a ABC que el operativo sanitario de Barajas llegó al lugar del accidente 45 minutos después del siniestro, como informó ayer este periódico, aunque matiza que la alerta interna se produjo cinco minutos después de que el MD-82 se estrellara a las 14.25 horas, y no quince minutos después como aseguran los testimonios recogidos por este periódico del operativo sanitario en la «zona cero».
Alertados por el Samur
AENA reconoce que fueron los médicos de la T4 quienes interrogaron (alertados por el Samur) al Centro de Gestión Aeroportuaria (CGA) por un posible accidente. Según ese organismo de Fomento, la llamada se produjo a las 14.30 y no a las 14.40. Posteriormente, según su versión, el CGA alertó a los médicos de la T4 satélite a las 14.31 y a los de la T-2 a las 14.38. AENA añade que tardaron todo ese tiempo en llegar porque tuvieron que rodear las pistas y cubrir un trayecto de siete kilómetros, aunque estaban a sólo uno del lugar del impacto.
A estas alturas, todavía son muchas las teorías sobre lo que ocurrió en el despegue del MD-82 de Spanair. Según el diario Wall Street Journal, las primeras investigaciones descartan el error humano y señalan que el fatal desenlace pudo producirse por un fallo en la activación de los alerones (flaps) que favorecen el despegue de las aeronaves. Los pilotos no pudieron advertir dicho fallo -de haberse producido- ya que el sistema de la cabina en ningún momento detectó o avisó de la anomalía. Entre las cincuenta comprobaciones que debe hacer un piloto antes de salir a pista está, precisamente, la de verificar el sistema de flaps, y en este caso se hizo.
Denuncia contra Boeing
Asimismo, el bufete de abogados estadounidense Ribbek Law ha interpuesto una denuncia en un juzgado de Illinois, en Chicago, contra el fabricante de aviones Boeing propietaria de McDonnell Douglas, al que pertenecía el avión accidentado, por su posible responsabilidad en el accidente.
En concreto, los estudios técnicos llevados a cabo por el bufete en este y otros dos accidentes indican que las causas del siniestro podrían estar directamente relacionadas con el modelo de la nave, el MD-82. El principal abogado del bufete, Manuel Von Ribbeck, aseguró ayer que quiere «averiguar si el accidente fue causa del modelo del avión, pues ya han sufrido tres -Tailandia, Turquía y Madrid- en un año».
Von Ribbeck explicó que el juez que lleva el caso en Estados Unidos tiene que remitirles información sobre la investigación para valorar si corresponde extender las responsabilidades en el caso, que podrían alcanzar a Spanair y a la alianza internacional de la que forma parte, Star Alliance.

