Sábado, 30-08-08
Varias decenas de turistas españoles han quedado atrapados en tres aeropuertos del sur de Tailandia cerrados al tráfico aéreo por las protestas que llevan a cabo en los accesos grupos de manifestantes antigubernamentales.
Las autoridades de Tailandia han cancelado de forma indefinida todos los vuelos con destino o con salida desde los aeropuertos de la isla de Phuket y las ciudades de Had Yai y Krabi, al sur del país y mayores destinos turísticos.
«Aquí estamos unos 18 españoles que debíamos viajar esta misma noche a España», explicó Oscar Antelo, residente en A Coruña y añadió que «en el aeropuerto de Phuket sólo hay soldados y policías, así que nadie nos dice nada sobre cuándo se resolverá la situación».
Mientras tanto, en Bagkok la Policía disparó botes de gas lacrimógeno sobre varios miles de activistas de la alianza antigubernamental que se manifestaban frente a la Dirección General de la Policía, en un acción más destinada a forzar la caída del Gobierno de Tailandia. Al menos tres personas resultaron heridas leves, y según informó la televisión.
Creciente malestar
Con anterioridad el primer ministro, Samak Sundaravej, advirtió que no descartaba declarar el estado de excepción en respuesta a las protestas de la alianza antigubernamental en Bangkok, la capital, y otras ciudades del país. Sundararavej, hizo ésta advertencia después de reunirse con los jefes de las Fuerzas Armadas para examinar la situación.
También la policía se enfrentó a grupos de manifestantes antes de abrirse paso hasta el palacio del Gobierno de Tailandia, ocupado desde hace cuatro días por los seguidores de la alianza que pretende forzar la caída de Sundaravej y su Ejecutivo. Unas 25.000 personas, según la policía, ocupan el edificio, donde está la oficina del primer ministro, Samak Sundaravej, a quien quieren obligar a dimitir siete meses después de su llegada al poder.
La Alianza del Pueblo para la Democracia, que lideran Sondhi Limthongkul, propietario de varios diarios, y el ex general y ex gobernador de Bangkok, Chamlong Srimuang, acusa al gobierno de corrupto y de ser una réplica del que encabezó Thaksin Shinawatra, depuesto en septiembre de 2006 por un golpe de Estado.
Con apoyos entre la élite conservadora y sectores castrenses, la alianza explota con éxito su defensa de la Monarquía en un país, donde el Rey Bhumibol Adulyadej, es considerado casi una divinidad por gran parte de los tailandeses.

