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Bolt, intratable pero sin récord
Sábado, 30-08-08
Usain Bolt sigue sin admitir rivales sobre la pista. Tras su exhibición de Pekín, con tres títulos olímpicos y otros tantos récords mundiales, volvió a mostrar su poderío en Zúrich ante todos sus rivales (salvo Asafa Powell) de la final olímpica. Y volvió a ganar con una insultante superioridad. Eso sí, sin atisbos de récord mundial.
Ni la pista del Letzigrund stadium de Zúrich es tan bondadosa como la del Estadio Olímpico de Pekín, ni colaboró el viento (-0,5 m/s), ni las condiciones personales del propio Bolt eran las mismas después de una resaca olímpica generosa, un viaje tortuoso y un nuevo cambio horario importante. Como todos los atletas estaban en las mismas condiciones, se impuso Bolt con autoridad -sacó 16 centésimas al segundo clasificado, el estadounidense Walter Dix-, pero no pudo hacer nada contra los 9.69 que él marcó en Pekín.
Bolt siguió sin estar acertado en la salida, fue en el paquete del grupo durante los primeros 40 metros y echó mano de su potente aceleración cuando la carrera ya está lanzada. Pero se quedó en 9.83 aunque ni fue saludando al público, bajó los brazos 20 metros antes de la llegada como en Pekín, ni se dio golpes en el pecho a cinco metros de cruzar la meta. Catorce centésimas, todo un mundo en la carrera corta, le separaron de la mejor versión de sí mismo.
«Estuve bien, pero mi salida no fue tan buena. Estaba totalmente concentrado en ganar y no pensaba en ningún tiempo muy rápido», señaló Bolt al término de la carrera.
Jelimo y Vlasic, por el millón
El jamaicano fue quien recibió antes de la reunión toda la atención mediática. Después de la misma, ésta fue para la keniana Pamela Jelimo, de tan sólo 18 años, quien ganó su carrera de los 800 metros con una marca de 1:54.01, tercera de la historia tras la checoslovaca Kratochvilova (1:53.28, vigente desde hace 25 años) y la soviética Olizarenko (1:53.43, de hace 28).
La temporada de Jelimo en su debut ante las grandes no ha podido ser más espectacular: campeona olímpica, tercera mejor marca de la historia y con la de ayer ya es el tercer récord del mundo júnior que consigue.
Para intentar batir el récord más viejo del atletismo, los organizadores de Zúrich buscaron una liebre excepcional y la encontraron en la rusa Svetlana Klyuka, cuarta en la final olímpica de Pekín, que se avino a hacer labores de subalterna. Klyuka recibió el encargo de pasar los 400 en 55.0 y los 600 en 1:23, pero ya en el primer parcial se fue a 55.68 y Chelimo tuvo que adelantarla antes de llegar a los 600.
La carrera protagonizó el emotivo adiós de Maria Mutola. Un cuarto puesto y una marca de 1:58.71 quedaran para la historia como los registros de la última actuación internacional de la mozambiqueña.
Jelimo y Blanca Vlasic son las dos únicas atletas que optan al premio del millón de dólares, a falta de la reunión de Bruselas del próximo viernes. Vlasic se impuso a la belga Tillebaut, que hace una semana le ganó contra todo pronóstico el título olímpico en la capital china.
Fue una de las revanchas que vivió ayer la reunión de Zúrich. La segunda la protagonizó Jeremy Wariner, quien derrotó con amplia ventaja a Merrit con un crono excelente de 43.82, su mejor carrera en todo el año. Pero tanto para Wariner como para Vlasic, el título olímpico valía más que estas batallas parciales.
De la actuación española lo mejor lo puso Josephine Onyia, destacada siempre en las reuniones y mal en la alta competición. Fue segunda en los 100 metros vallas con un crono de 12.62, por detrás de la americana Jones (12.56).
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