Valentino puso la nota de "glamour"
Publicado Jueves, 28-08-08 a las 18:23
En el Festival de Venecia se presentaron hoy los trabajos del japonés Takeshi Kitano y el iraní Abbas Kiarostami. Pero el más puro cine de autor quedó desplazado con la presencia de otro artista, el diseñador Valentino, que proyecta fuera de concurso un documental sobre su vida, "Valentino, the last emperor".
Acompañado de la modelo Eva Herzigova, Valentino puso hoy la nota de glamour al certamen y presentó el documental sobre su vida que ha dirigido el estadounidense Matt Tyrnauer, editor y colaborador de la revista "Vanity Fair".
El artículo que escribió sobre Valentino le abrió las puertas para rodar el documental, según explicó hoy en el encuentro con la prensa Giancarlo Giammetti, la pareja del diseñador y el empresario que ha convertido las creaciones del modisto en una marca de referencia dentro de la moda y de paso en un imperio económico.
Es muy larga la lista de actrices que han recurrido al "couturier" para ser las más admiradas y Valentino contaba hoy que recuerda con especial emoción cuando vio a Julia Roberts recoger el Oscar por "Erin Brokovich" con uno de sus vestidos. Valentino acaparó los flashes frente otros dos artistas de singular impronta, Kitano y Kiarostami, que estrenaron sus últimos trabajos en el certamen italiano, "Achiles and the Tortoise" y "Shirin".
Kitano, todo un personajeKitano, todo un personaje de la televisión japonesa que logró fama mundial gracias a Festival de Venecia, presentó una reflexión sobre el arte en la que muestra además los lienzos que ha ido pintando y regalando a amigos. El japonés arranca la película con una de las paradojas de Zenón, que plantea si un veloz corredor, Aquiles, será capaz de alcanzar a una tortuga que sale con una ventaja por la que resulta imposible alcanzarla.
Y esa paradoja la traslada a la vida de un pintor protagonista de la cinta, que nació en el seno de una familia rica, quedó huérfano y, pese a las dificultades de la vida, siempre siguió persiguiendo su sueño: convertirse en artista. "Escogí un pintor porque me gusta la pintura, pero mis cuadros no son apreciados por el público ni por la crítica. Quería mostrar que no es necesario tener éxito, sino que hacer lo que a uno le gusta ya constituye un éxito", explicó hoy Kitano en rueda de prensa.
El realizador, que encarna al pintor en la edad madura (y aparece en los títulos de crÙdito con su nombre artístico Beat Takeshi), cierra con esta cinta la trilogía que inició con "Takeshis'", centrada en su persona y Ùl como estrella de cine; y que siguió con "Glory to the Filmmaker", en la que mostraba a un director ante el dilema de la película que quiere hacer.
Ahora, el ganador del León de Oro ("Hana-bi") muestra cómo la consecución de un sueño puede llegar a convertirse en una maligna obsesión. "Es una historia sobre el arte cruel, (apuntó Kitano), sobre los efectos secundarios del arte, que puede convertirse en una droga". En "Achilles and the Tortoise", que inaugura la competición oficial, se pueden observar además algunas referencias biográficas, pues Kitano es conocido en su país sobre todo por un divertido concurso de televisión ("Humor amarillo"), pero apenas goza del renombre internacional que tiene como director.
En la películaEn la película de hoy también se aborda el reconocimiento a través de un detestable marchante, una metáfora sobre las tendencias que imponen los gustos. El escritor, poeta e incluso autor de videojuegos para adultos se ha llevado un tímido aplauso por parte de la crítica, que no mostró reacción alguna tras ver la película alemana "Jerichow", también en competición.
Christian Petzold, considerado uno de los realizadores más prometedores del cine alemán, construye un triángulo amoroso protagonizado por un ex soldado que ha pasado por Afganistán (Benno Fürmann), una mujer (Nina Hoss) atrapada en un matrimonio por compromiso y su marido (Hilmi Sözer), un hombre de negocios de origen turco, profundamente enamorado de su esposa. Fuera de concurso se programó "Shirin", que tan sólo siguieron hastal el final los incondicionales del iraní Abbas Kiarostami. "Es mi película más cinematográfica", dijo el realizador sobre este casi acto de fe y confianza en la imagen.
A lo largo 92 minutos la cámara de Kiarostami recoge las emociones que se van dibujando en el rostro de 113 mujeres, actrices iraníes a las que admira y con las que siempre quiso trabajar, según dijo el realizador. Ellas son espectadoras de una película que el público nunca ve. Una voz en off lee un poema de amor persa del siglo XII, la historia de Jorsow y Shirin, una princesa armenia que se enamora de Jorsow, el rey de Persia. "Siempre me fascinó el espectador. Ninguna obra ni ningún espectáculo podrían existir sin el espectador", afirmó Kiariostami.
Uno de los rostros que aparecen en pantalla es el de la actriz francesa Juliette Binoche, quien decició participar en la película cuando acudió a Irán de vacaciones. Mañana regresa de nuevo el glamour de Hollywood a la competición, con Charlize Theron y Kim Basinger, en


