Jueves, 28-08-08
ÀLEX GUBERN
BARCELONA. El aumento del parque de pisos de alquiler -objetivo en mayúsculas de las administraciones en materia de vivienda- nunca ha acabado de funcionar, y aunque el porcentaje entre esta modalidad y la compra es en Barcelona más alta que en el resto de ciudades españolas, sigue siendo bajo.
Por esta razón, y también para permitir el acceso a alquiler a jóvenes y a personas con dificultades económicas, en 2005 se formalizó la creación de la Bolsa de Alquiler Social y la Bolsa Joven de Vivienda de Barcelona. La iniciativa animaba a aquellos propietarios con pisos vacíos a ponerlos en el mercado, actuando la administración como garante e intermediaria, ofreciendo ayudas para rehabilitación de hasta 6.000 euros a fondo perdido, seguro de hogar, asesoramiento y otras ventajas. El Ayuntamiento, por su parte, descontaba el 50% en el IBI a quien se apuntase. Pese a estas ventajas -la contrapartida es que la renta está sobre un 25% por debajo del precio de mercado-, el balance de la iniciativa ha sido más bien pobre.
Según reconoció ayer a ABC el concejal delegado de Vivienda del Consistorio, Antoni Sorolla, apenas habrá unos 1.000 contratos vigentes en cada una de las modalidades. «No son muchos, es cierto», asume Sorolla, que señala no obstante que la actual coyuntura y el enfriamiento del mercado inmobiliario pueden contribuir a que ahora más gente se anime a arrendar. En este contexto, este septiembre se hará una nueva campaña informativa para explicar esta modalidad de alquiler social.
Pese al aparente fracaso de la iniciativa hasta ahora, Sorolla matiza que las cifras son relativas en una ciudad como Barcelona, donde se estima que apenas un 2,8% de los pisos están vacíos -según el Libro Blanco de la Vivienda-, una cifra por debajo del entre 4 y 5% que se considera normal por la propia movilidad del mercado. «La idea de que en Barcelona hay decenas de miles de pisos desocupados es una leyenda urbana», añade Sorolla.
Por otra parte, otra de las iniciativas anunciadas el pasado mandato a bombo y platillo, la de impulsar un recargo del IBI a los propieatarios de pisos vacíos sigue en el cajón. El responsable de vivienda del Ayuntamiento asume que, por dificultades técnicas, la medida difícilmente se aplicará.

