Roberto Álvarez Carretero, un niño de seis años que viajaba a Las Palmas con María, su hermana de 16 -una de las 154 víctimas mortales del avión de Spanair-, ha sido el primer herido del accidente en recibir el alta médica. Así lo decidieron ayer los médicos que le atendían en el Hospital Ramón y Cajal, donde estaba ingresado por un traumatismo craneoencefálico y heridas en la cara y en las extremidades.
Los dos hermanos volvían a Canarias después de pasar unos días de vacaciones junto a sus abuelos y sus tíos -quienes les llevaron a Barajas- en la localidad leonesa de Benllera y deberían haberse reencontrado con sus progenitores el miércoles por la tarde en el aeropuerto de Las Palmas, donde reside la familia porque su padre trabaja allí como funcionario de prisiones. Pero la fatalidad truncó todos sus planes.
Roberto perdió a su hermana, que viajaba en el asiento contiguo al suyo. A causa del accidente, el niño tuvo que ser ingresado en la Unidad de Vigilancia Intensiva (UVI) del Ramón y Cajal. Fue allí donde, el jueves, recibió la visita de los Príncipes de Asturias, a quienes relató cómo «había salido él mismo del desastre». El niño se habría desabrochado el cinturón y abandonado el avión sin ninguna ayuda. Ante la serenidad y la valentía de Roberto, Don Felipe dijo luego de él a la prensa que era «un héroe».
El resto de heridos
El resto de los supervivientes continúa ingresado en diferentes centros sanitarios de Madrid. Dos de los doce heridos seguían en estado «muy grave». Otros tres, se encontraban estables dentro de la gravedad y un cuarto permanecía con pronóstico grave. Se espera que Beatriz Reyes, que se recupera en el hospital Infanta Sofía de una fractura en la pierna, sea dada de alta mañana.
Solidaridad policial
La tragedia de Barajas está sacando a relucir lo mejor de algunas personas. El último ejemplo lo han dado los agentes de Policía Municipal que auxiliaron al niño de ocho años Alfredo Acosta, herido en el accidente, y al que recientemente llevaron regalos. Alfredo se recupera de las heridas sufridas en el Hospital Niño Jesús. Su historia es especialmente trágica. En el accidente murió su padre y su madre está ingresada en el Ramón y Cajal en situación de coma irreversible. El último parte afirma que la mujer ha experimentado una «ligera mejoría neurológica».
Tres agentes visitaron al niño el pasado viernes y le regalaron una camiseta de la Policía y una maqueta de una motocicleta policial. Pero el pequeño Alfredo por lo que estaba especialmente preocupado era por su libro de Spiderman, que perdió en el avión, y pidió a los agentes que lo recuperaran.
Conmovidos ante el encargo, los policías realizaron una colecta entre sus compañeros, que respondieron solidariamente, y le compraron la colección de Spiderman al completo, un reloj de este superhéroe de los comics y cuatro coches de juguete, réplicas de los que utiliza la Policía Municipal de Madrid.
Todos los regalos han sido entregados al psicólogo que atiende al niño, para que decida cuándo es conveniente hacerle entrega de los mismos.
Fuentes del hospital destacaron que «los policías se están portando extraordinariamente y están demostrando un gran interés». Alfredo evoluciona favorablemente de la fractura de pierna que sufrió.