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Lunes, 25-08-08
Su pesadilla dura ya cinco días. Es como un mal sueño, el peor de todos, del que no logran despertar. La mayoría de los familiares de las víctimas mortales de la catástrofe aérea del pasado miércoles en Barajas siguen esperando que les den una respuesta cierta sobre la identificación de sus seres queridos, un proceso, siempre doloroso, que se está prolongando más de lo que en un principio se pensaba -y se prometía-. Desde el Ministerio del Interior se informó ayer a estos familiares de que la identificación podría alargarse hasta quince días. Una eternidad, cuando cada minuto que pasa pesa como una losa.
Todavía quedan por identificar 91 cuerpos entre las 154 víctimas mortales, de los que al menos 20 son considerados muy difíciles. Según la explicación que dio Interior, el retraso en el proceso se debe al estado de los cuerpos, «porque no están en las mejores condiciones». Los casos de identificación que podrían extenderse más son de cadáveres que están muy deteriorados o cuando es más difícil recopilar muestras de ADN. Por ejemplo, hay un caso de un hijo adoptivo, y ahí la identificación se hará «por exclusión».
El Gobierno no quiere cometer ni un error en todo el proceso. Hasta ahora, ha conseguido que la presión y la atención tras el accidente se centre casi de manera exclusiva en la responsabilidad de Spanair. El presidente Zapatero y la ministra Magdalena Álvarez ya se han encargado de ese cometido, al mostrar su descontento con la gestión de la compañía. Pero en La Moncloa son conscientes de que no pueden cometer un solo fallo en la identificación de los cadáveres. Los familiares, y la opinión pública, no se lo perdonarían. El recuerdo del Yak-42 está todavía reciente, y el uso político que los socialistas hicieron de aquel accidente, también.
Al quinto día, los familiares de las víctimas del MD-82 pudieron conocer ayer los motivos del retraso en la identificación de los restos mortales de sus seres queridos. El Ministerio del Interior se decidió por fin a informarles sobre el proceso, durante una reunión en el Hotel Auditorium.
Compromiso incumplido
La indignación y las protestas de los familiares de los días previos se aplacó ayer un poco con los datos expuestos. No hay que olvidar que pocas horas después del accidente les habían prometido en Ifema que los restos mortales estarían a su disposición en 48 horas, o a lo sumo en 72. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, les reiteró ese compromiso el jueves, según comentaron después algunos de los familiares que se reunieron con ella. El retraso y el incumplimiento del compromiso logró minar la capacidad de resistencia de los allegados, que viven en una situación extrema.
Los familiares estaban tan necesitados de una información que no llegaba, que cuando acabó ayer la reunión con los representantes de Interior algunos aplaudieron. Así lo reconoció Ismael Rodríguez, amigo del concejal de San Bartolomé de Tirajana fallecido en el vuelo, quien señaló que «es la mejor reunión que hemos tenido hasta ahora y la más eficaz, porque, aunque sea dolorosa, nos han informado».
El sábado, los familiares le comunicaron a la directora general de Protección Civil y Emergencias, Pilar Gallego, que necesitaban saber qué es lo que estaba pasando realmente con la identificación de los restos mortales, ya que su prioridad es poder enterrarlos.
Cruzar datos
Gallego accedió a la petición y organizó para ayer por la mañana un encuentro con miembros de los equipos de la Guardia Civil que participan en las labores de identificación. Así, el teniente coronel de la Guardia Civil José Antonio Sánchez Molero y el capitán José Luis González -acompañados de Pilar Gallego y de personal del Ministerio del Interior- les relataron que tres laboratorios -el de la Guardia Civil, el de la Policía Nacional y el del Instituto Nacional de Toxicología- trabajan para determinar la identidad de todos los fallecidos y afirmaron que la causa de la tardanza en la identificación se debe a que muchos restos mortales están muy deteriorados por las circunstancias trágicas del siniestro. Rodríguez relató a la prensa las conclusiones del encuentro con los peritos policiales. «Lo más importante es que se siga incorporando información a las bases de datos», señaló, «ahora sólo es cuestión de cruzarlos y ver el grado de coincidencia».
En la reunión, los representantes de los equipos policiales respondieron a la inquietud de la madre de uno de los fallecidos, que preguntó si iba a haber «cajas vacías». La Benemérita le aseguró que «todos los familiares se llevarán los restos de sus parientes». «Nos han dicho que no hay nadie desaparecido y que de todas las víctimas hay algún resto», comentó la mujer.
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