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Rusia permite el paso a un destructor de EE.UU. con ayuda para Georgia
Los bomberos apagan el fuego provocado por la explosión de un tren cargado de combustible en Skra, cerca de Gori. AFP
Lunes, 25-08-08
El Mar Negro empieza a parecerse al estrecho de Ormuz, en el Golfo Pérsico. En vez de barcos iraníes, los estadounidenses rememoraron los tiempos de la Guerra Fría y el primero de sus tres destructores con ayuda humanitaria pasó el cerco que la Marina rusa mantiene sobre la costa georgiana. El «Mcfaul» tuvo que atracar en el puerto de Batumi, no muy adecuado para un barco de estas características, porque Moscú se niega a abandonar el puerto de Poti, el más importante del país. En su interior portaba 55 toneladas en alimentos, sábanas, productos de higiene personal y medicamentos para los 128.000 desplazados que ha provocado la guerra en Georgia, según los últimos datos de la Alto Comisionado para los Refugiados de Naciones Unidas (Acnur). También traía misiles «Tomahawk», que durante toda la mañana permanecieron a menos de ochenta kilómetros de las posiciones rusas en Poti.
El desembarco americano fue el primero de una serie de tres que se producirán en los próximos días y mientras Poti siga ocupado, Batumi será el puerto elegido por los destructores enviados por la Casa Blanca en esta misión de paz. Georgia vivió la mañana pegada a los televisores; tras dos semanas de reuniones y viajes diplomáticos, por fin veían en directo la bandera de las barras y las estrellas en su país. «El gran amigo americano no ha fallado», declaró el ministro de Exteriores, David Kezerashvili, que junto a una nutrida representación de políticos locales esperaba a los estadounidenses en el puerto. Este buque destructor fue la prueba que muchos necesitaban para recuperar la confianza en una comunidad internacional a la que acusaron de abandonarles en manos de los rusos.
La llegada americana estuvo a punto de ser eclipsada por la explosión de un tren cargado de combustible a primera hora de la mañana. El suceso tuvo lugar en Skra, siete kilómetros al oeste de Gori, una base militar georgiana de la que los rusos salieron hace dos días y donde, según las fuerzas de seguridad locales, podrían haber dejado varios puntos minados. «La principal sospecha es que los rusos minaron la vía antes de marcharse», aseguró el portavoz de Interior, Shota Utiashvili, que informó que pese a la espectacularidad de la explosión no hubo víctimas.
Clave para el abastecimiento
Los rusos no se pronunciaron sobre lo ocurrido, una acción que supone el segundo revés importante para las conexiones de Georgia por ferrocarril tras el ataque contra el puente de Kaspi la semana pasada. La línea férrea es fundamental para el abastecimiento de combustible no sólo para el país, sino también para los vecinos Azerbaiyán y Armenia que están padeciendo las consecuencias del bloqueo provocado por la ocupación rusa. «Se trata de un línea vital para todo el Cáucaso», dijo el primer ministro, Lado Gurgenidze.
Todas las alarmas y la psicosis de los días de la guerra volvieron a encenderse en la capital al difundirse las primeras imágenes del suceso. La tensión no ha decrecido en el seno de una población que no termina de creerse una invasión que los rusos califican de «misión de imposición de paz» y para la que piensan dejar en suelo georgiano al menos a dos mil de sus «soldados de paz», unas fuerzas que Tiflis exige cambiar por observadores internacionales. Mientras, en Gori, la ciudad más importante que han mantenido los rusos bajo su control, vuelve poco a poco la normalidad.
Sarkozy convoca una cumbre de la UE el 1 de seoptiembre para abordar la crisis
La negativa de Rusia a retirar completamente sus tropas de Georgia está haciendo que se caldee la situación a nivel internacional. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, cuyo país ejerce durante el actual semestre la presidencia europea, ha convocado para el próximo 1 de septiembre en Bruselas una cumbre extraordinaria de jefes de Estado de los 27 países miembros de la UE. Según el Elíseo, los puntos a tratar serán «la crisis en Georgia» y «el futuro de las relaciones con Rusia».
Sarkozy telefoneó el sábado a su homólogo ruso, Dmitri Medvédev, para meterle prisa con el repliegue de su Ejército de Georgia.
Le pidió además que las tropas de paz rusas sean sustituidas por una fuerza internacional, pero el servicio de prensa del Kremlin señaló después que lo más que Medvédev está dispuesto a admitir es la presencia de observadores de la OSCE desprovistos de armas. Ayer fue el ministro de Exteriores alemán, Frank Walter Steinmeier, el que habló por teléfono con su colega ruso, Serguéi Lavrov, sobre el mismo tema. Lavrov no añadió nada nuevo a lo declarado ya por Medvédev.
Mientras tanto, el presidente ucraniano, Víctor Yúshenko, pedía ayer una vez más que su país sea admitido cuanto antes en la OTAN. Lo hizo con motivo de la celebración del 17 aniversario de la independización de Ucrania de la desaparecida URSS. En una entrevista ofrecida en la víspera, el líder ucraniano afirmó en relación con la intervención rusa en Georgia que «por primera vez en Europa desde el final de la Guerra Fría, hemos visto cómo tropas extranjeras invaden el territorio de un Estado soberano. Si permanecemos impasibles, la amenaza se cernirá sobre nuestro país y nuestros ciudadanos». RAFAEL M. MAÑUECO
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