Últ. actualización
Valoración:
Viernes, 22-08-08
La negativa del Comité Olímpico Internacional a aceptar la petición de la delegación española en Pekín de que la bandera de nuestro país ondeara ayer a media asta en la Villa Olímpica y de que nuestros deportistas pudieran lucir brazaletes negros no revela sólo una falta de sensibilidad, sino una innecesaria muestra de intransigencia ante una situación excepcional y extrema por la tragedia aérea de Madrid. Cuando el Comité Español planteó al COI su deseo de exteriorizar su luto, lo hizo consciente de que la normativa desaconseja este tipo de actos para no generar «agravios» entre países. Pero esa no es más que una excusa inconsistente del COI: ni una expresión de luto de estas características tiene tintes políticos ni la simbología de una bandera a media asta o la exhibición de crespones negros por un dramático accidente representa otra cosa que el dolor de todo un pueblo que compite con otros muchos países bajo la única bandera de la concordia y la solidaridad. Permitir sólo la celebración de un minuto de silencio en la Villa Olímpica es un gesto insuficiente para nuestros consternados deportistas. Al COI le han faltado reflejos y flexibilidad, y le ha sobrado un rigorismo que no ha aplicado en su versión más exigente al país organizador, China, donde la vulneración de derechos humanos es una rutina. El gesto de los deportistas que pudieron salvar el veto del COI y portaron cintas negras en sus competiciones o en el podio es digno de elogio y no puede ser en ningún caso interpretado como un desafío al COI, sino como una muestra de su humanidad y su profundo pesar.
Valoración:

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...