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Actualizado Jueves, 21-08-08 a las 10:51
¿Qué tienen en común películas como «Casablanca», de Michael Curtiz; «Por quién doblan las campanas», de Sam Wood, y «Las nieves del Kilimanjaro», dirigida por Henry King, ambas inspiradas en novelas homónimas de Ernest Hemingway? Pues que las tres tratan de manera central o tangencial la Guerra Civil española. Pero estos títulos no son los únicos que abordan, desde Hollywood, la contienda. La filmografía estadounidense ha dado muestras siempre de no tener complejos a la hora de retratar, con mayor o menor fortuna y desde ángulos más o menos fieles, los enfrentamientos bélicos, tanto los ajenos —remontémonos al gran Imperio Romano— pero muy jugosos para poner de manifiesto su capacidad para el movimiento de masas o los alardes técnicos, a los propios, en algunos casos como forma de catarsis —basta mirar la prolífera producción sobre Vietnam— de heridas abiertas durante décadas. Así pues, no es de extrañar que nuestra Guerra Civil tampoco se haya librado de engrosar un buen puñado de filmes de factura hollywoodense, algunos de ellos inolvidables.
El documental «Hollywood contra Franco», que se presenta esta tarde en preestreno absoluto en el marco de los cursos y actividades de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en Santander, dentro del ciclo «Límites de la ficción: cine español entre dos siglos», realiza un seguimiento precisamente sobre esta filmografía. Dirigido por Oriol Porta, y producida por Àrea de Televisió (con la participación de TV3, TVE, ICAA y ICIC), productora que él mismo creó en 1993, se adentra en la utilización que hizo la factoría norteamericana de nuestra contienda a lo largo de medio centenar de películas —entre 1937 y 1975—, bien desde posiciones liberales pro republicanas en los años 40, denunciando el nazismo, como el acercamiento a Franco en los 50 para destacar su lucha sin tregua contra el comunismo. También es cierto que la Guerra Civil española ejerció una gran influencia entre los artistas e intelectuales norteamericanos hasta el punto de ponerse el uniforme militar para comprometerse de manera activa con alguno de sus bandos —en particular el republicano— a través de la Brigada Lincoln (considerada en Estados Unidos como un símbolo romántico de la lucha contra la desigualdad y la opresión fascista), que se integró a las Brigadas Internacionales, o criticando duramente la política de no intervención del gobierno estadounidense. Un ejemplo claro de este compromiso lo representa el guionista Alvah Bessie, brigadistal, que sirve de hilo conductor a «Hollywood contra Franco».
El documental, que reivindica el compromiso político desde distintos puntos de vista —ideológico, humano y artístico—, se articula en tres bloques cronológicos. En el primero, se muestra el impacto que la contienda tuvo en la sociedad americana, en buena medida al tratarse de la primera guerra mediática —coincide con el auge de las cámaras ligeras y el cine como mass-media—; en el segundo, se realiza una revisión del conflicto a través de las películas realizadas en Hollywood entre 1940 y 1950, que deja patente el cambio de tratamiento de la guerra en relación con los acontecimientos de la política norteamericana, y que dan lugar a la etapa McCarthy y a la caza de brujas (Bessie, autor del guión de «Objetivo Birmania», por el que fue nominado al Oscar, fue llamado a declarar por el Comité de Actividades Anti-americanas, posteriormente encarcelado e incluido en la lista negra. Nunca volvería a trabajar para un estudio utilizando su verdadero nombre).
Una treintena de fuentes
Por último, el documental se centra en los años 60, cuando el protagonista regresa a España para realizar una película sobre un brigadista (Bessie colaboró con Jaime Camino en la película «España otra vez» (1969), y en 1975 incluyó esta experiencia en el libro «Spain Again»).Oriol Porta, que en alguna ocasión ha confesado que su decisión de producir documentales ha sido motivada más por factores personales que profesionales, ha demostrado a través de los trabajos producidos por Àrea de Televisió —reportajes y documentales— su interés por temas sociales, culturales e históricos: «Nicaragua: demasiadas incógnitas» (1994), «Diary from Serbia» (1994), «Ciudadanos bajo sospecha» (1995), «Frances Boix: un fotógrafo del infierno» (2000), «Orwell. A contracorriente» (2004).
En el caso de «Hollywood contra Franco», ha señalado como objetivo «resaltar la significación internacional que tuvo nuestra Guerra Civil, explicando el impacto que causó entre la elite del cine, artistas conocidos en y por todo el mundo». Para ello, Porta ha realizado un intenso trabajo de investigación rebuscando en una treintena de fuentes, que incluye desde los noticiarios norteamericanos, el No-Do y la Filmoteca de Cataluña, que ha dado como fruto un profuso material: 125 fotografías, 50 clips de películas de Hollywood y fragmentos de documentales, como «Spanish Earth», «Heart of Spain», «Defenders of the Faith» y «Franco, ese hombre».
Pero, además de testimonios gráficos y fílmicos, el documental incorpora testimonios de personas que de una u otra manera aportan su visión sobre el tema: bien como protagonistas en primera persona (Moe Fishman, presidente de la Asociación de los Veteranos de la Briganda Lincoln, que falleció en 2007), bien como estudiosos (los historiadores Patrick McGiligan y Román Gubern, éste último participó en el guión de «España otra vez») o por su más que demostrado compromiso político.
Ése es el caso de la actriz Susan Sarandon, que —al igual que su marido, Tim Robbins— ha defendido siempre con rotundidad y de manera pública la necesidad de que los artistas se involucren en los temas de su tiempo a través de convertirse en altavoces de los problemas de los menos favorecidos.
En esa misma línea se manifiesta Arthur Laurents, guionista de «West Side Story» y «Bonjour Tristesse» y «Tal como éramos». Miembro del Partido Comunista Americano, incluido en la lista negra de Hollywood, Laurents considera el componente político como uno de los rasgos distintivos de la personalidad del ser humano. También ofrece su testimonio Walter Bernstein. Autor y guionista, vio su nombre inscrito en la lista negra, algo de lo que se vengaría años después a través del filme «La tapadera» (1976), protagonizado por Woody Allen.
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