Martes, 19-08-08
Han sufrido una situación, muchos llegan de un país lejano y deben adaptarse a una nueva familia, una nueva lengua y nuevas costumbres. Algo que no siempre resulta fácil y que puede provocarles, miedos, problemas de sueño, celos, enuresis, tristeza y pasividad. Estos son al menos los principales problemas detectados por los equipos de psicólogos de la conselleria de Bienestar Social que, a través de un convenio con la Universitat de Valencia, están llevando a cabo un programa pionero de asesoramiento e intervención en familias adoptantes.
Durante los últimos años, han atendido a 950 familias en una primera fase y a 128 menores, procedentes de la adopción internacional. Se trata de un estudio de seguimiento y evaluación de las familias que cuenta con seis fases de intervención durante todo el proceso y cuyo objetivo no es otro que mejorar la calidad de vida de las familias adoptivas.
Físicos y emocionales
El principal problema físico que se detecta al inicio de la convivencia de los menores con la familia es el bajo peso y talla, algo que ocurre en uno de cada tres casos. Pero no son los único problemas, los emocionales y de conducta se aprecian en muchos de los menores en el inicio de la convivencia. Así, suelen padecer miedo, celos y, en ocasiones, trastornos de la alimentación, enuresis, tristeza, pasividad y problemas de sueño.
En cualquier caso, los expertos destacan que a los seis meses de convivencia y tras la estimulación adecuada, presentan una evolución positiva y un buen desarrollo del apego. Ante esta situación, son muchos los padres que demandan orientación y apoyo para desarrollar buenos estilos de crianza y poder atender adecuadamente las necesidades de sus hijos, según los expertos, que destacan que el asesoramiento disminuye la ansiedad e inseguridad de los padres.
El estudio llevado a cabo por la Generalitat es el primero de España que se realiza de forma longitudinal y se inicia con dos entrevistas con las familias que han solicitado la adopción antes de la llegada del menor. Las primera se lleva a cabo en el momento de la solicitud y la segunda con posterioridad a la obtención del certificado de idoneidad, con el fin de preparar a la familia para la llegada de su hijo.
La segunda fase se inicia con la llegada del menor al hogar y consta de cinco sesiones de evaluación, tratamiento, asesoramiento y orientación tanto a los menores como a los padres. Esta fase dura dos años y su objetivo es prevenir y detectar cualquier problema o necesidad que se pueda plantear en la adaptación de los padres y de los hijos. Al primer mes de convivencia se realiza la primera de estas entrevistas y a partir de entonces se ha ce un seguimiento con periodicidad semestral, aunque el número de sesiones puede aumentar si la situación del menor o de la familia así lo requiere.
El conseller de Bienestar Social, hizo hincapié en la importancia de esta labor de acompañamiento a las familias durante el proceso de la adopción. En cuando al estudio, señaló que las conclusiones permitirá realizar los ajustes necesarios para mejorar el proceso.

