Actualizado Lunes, 18-08-08 a las 08:32
ETA ha retomado su «campaña de verano» con la colocación de tres bombas de escasa potencia —una fue desactivada— en Málaga. Las explosiones no causaron heridos pero sí importantes molestias a miles de personas, ya que la Policía, para garantizar la seguridad ante la amenaza de los malhechores, tuvo que restringir durante horas el tráfico y el movimiento de ciudadanos en las zonas elegidas por los criminales. Y fueron miles los afectados porque Málaga y su provincia han registrado durante estos días una gran afluencia de visitantes, pues al siempre concurrido Puente de la Virgen se une que la capital celebra su Feria.
En lo que va de verano han estallado siete artefactos, cuatro en Cantabria y tres en Málaga. Esta nueva presencia de ETA en Andalucía se produce veinte días después de que estallara un pequeño artefacto en una playa de Torremolinos y se encontrara en una cantera próxima una mochila con una pistola y material para confeccionar bombas. Para los especialistas, se trataba de una entrega de material que no fue llevada a cabo por los criminales al creerse descubiertos. Por ello, los investigadores no descartan que los etarras puedan contar con una pequeña infraestructura en Andalucía, aunque el ministro del Interior mantiene que aún no hay datos para mantener esa teoría.
Medios de la lucha antiterrorista creen que los autores de la colocación de las bombas de ayer pueden ser elementos que, con «algo» de apoyo en Andalucía, se hayan trasladado desde el País Vasco, y apuntan que formarían parte de uno de los «tentáculos» del «comando Vizcaya» que está intacto pese al golpe policial propinado con la detención de Arkaitz Goikoetxea.
El aviso de la colocación de las bombas lo recibió el servicio de bomberos de Málaga. Un individuo, que dijo hablar en nombre de ETA, indicó el lugar aproximado donde estaban los artefactos, programados para estallar entre las once y las tres de la tarde. Tres horas después del aviso, a la una de la tarde, hizo explosión el primero en un solar contiguo a la playa de Guadalmar, en Málaga, y que se utiliza como aparcamiento. La zona, que incluye un gran hotel, fue desalojada por la Policía, lo que evitó que se produjeran heridos. La explosión, de escasa potencia, provocó una columna de humo y polvo que pudo ser vista a varios kilómetros de distancia.
Cortes de tráfico
El segundo artefacto hizo explosión sobre las tres de la tarde en Puerto Marina —puerto deportivo y comercial de la localidad de Benalmádena—, que fue desalojado, así como las playas contiguas de Fuente de Salud, Malapesquera y El Saltillo. Testigos presenciales señalaron que el «estruendo» se oyó «en una zona muy amplia» y añadieron que el artefacto estaba colocado en las inmediaciones del aparcamiento subterráneo de Puerto Marina, entre dos discotecas.
Mientras, la autovía A-7 en Málaga fue cortada por la Guardia Civil durante varias horas —desde las cuatro de la tarde— en ambos sentidos, lo que provocó importantes retenciones de tráfico. Un escenario parecido se produjo en el acceso principal al aeropuerto Pablo Ruiz Picasso de Málaga, por lo que se habilitaron dos vías de acceso alternativas para que pudieran acceder los pasajeros a las instalaciones.
El tercer artefacto fue localizado y neutralizado por los Tedax de la Policía. Estaba situado entre la salida por la autovía A-7 a la zona de Guadalmar —donde explosionó el primero— y la rotonda que une el centro de ocio Plaza Mayor y el Parador de Golf, en el límite de la capital malagueña con Torremolinos.
El delegado del Gobierno en Andalucía, Juan José López Garzón, satisfecho con la actuación de las Fuerzas de Seguridad, afirmó que se mantiene en la Comunidad el nivel de «alerta dos».

