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Acuerdo Polonia-EE.UU. para instalar el escudo antimisiles
Viernes, 15-08-08
REUTERS
Rice y Sarkozy, durante su encuentro ayer en la Riviera francesa para analizar la crisis en Georgia
El secretario de Defensa advierte de que si Rusia no se retira de Georgia las relaciones con EE.UU. se resentirán
ANNA GRAU CORRESPONSAL
NUEVA YORK. Polonia y Estados Unidos alcanzaron ayer un acuerdo para la creación de un escudo antimisiles en territorio polaco, según informó el primer ministro polaco, Donald Tusk, en declaraciones recogidas por la agencia Efe.
Como consecuencia del convenio, se espera que Washington instale en territorio polaco diez misiles de interceptación cerca de Stolp (norte del país). Además, «EE.UU. apoyará militarmente a Polonia en caso sufrir ésta una agresión de terceros países», señaló una fuente gubernamental. El plan de Washington también incluye instalar un sistema de radar en la República Checa.
Las duras negociaciones que el Gobierno polaco y el estadounidense han tenido en Varsovia los dos últimos días se han visto especialmente recrudecidas tras la crisis abierta en la república de Georgia.
A raíz del conflicto, la Casa Blanca señaló que no se plantea mandar tropas a Georgia ni desea enfrentamientos armados con Rusia ni repartirse el mundo con ella como con la Unión Soviética. El secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates, afirmó ayer todo esto a la vez que advertía de que si Rusia no se retira de Georgia las relaciones ruso-americanas pueden resentirse «durante años». Washington se debate entre la firmeza y la cautela ante una crisis internacional que agita el fantasma de la guerra fría en pleno año presidencial.
Mientras aterrizaban los primeros aviones norteamericanos en Georgia y Condoleezza Rice emprendía su gira diplomática hacia París y Tiflis, el presidente George W. Bush, suspendidas las vacaciones en su rancho de Texas, se reunía con la plana mayor de la CIA. La reunión estaba prevista en el Centro de Inteligencia George Bush, llamado así no en honor de él sino de su padre.
Aún resonaban los ecos del discurso pronunciado por Bush el día anterior, cuando anunció la implicación humanitaria y diplomática de los Estados Unidos en la defensa del aliado georgiano. La papeleta es complicada: si, como el presidente georgiano, Mijail Saakashvili, Bush cae en la provocación de Vladimir Putin, puede verse en medio de un conflicto inasumible, cuando Estados Unidos ya se desangra política y económicamente en Irak, y con Irán enfrente. Todo esto aconseja prudencia. Además, ¿no criticaba todo el mundo a la Administración Bush por haber ido a la guerra con alocada facilidad?
Rusia se complace en abonar aún más la confusión desconfiando de que los aviones norteamericanos que aterrizaron ayer en Georgia tuvieran «sólo» funciones humanitarias o sembrando la duda de si Saakashvili no atacó Osetia del Sur instigado por Washington.
Evitar un nuevo conflicto
«Durante más de cuarenta años hemos hecho grandes esfuerzos para evitar una confrontación militar con Rusia», recordó ayer Gates. Un asunto, que ya ha empezado a proyectar su sombra sobre la campaña presidencial. Aunque esta vez no es el demócrata Barack Obama quien lleva la voz cantante sino su oponente republicano, John McCain.
Rusia no es lo mismo que Irak. Aunque nadie quiere más guerras, el descaro ruso hiere el orgullo nacional más que otros. Entonces, McCain ha dado un paso enfrente que lo distancia incluso de la administración Bush. McCain también ha sido categórico descartando la intervención armada americana, pero hay un abismo de tono y emoción. El candidato presume de mantenerse en estrecho contacto con el presidente georgiano y de que su corazón sangra ante la apatía histórica del mundo frente a la impune invasión de democracias.
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