Valoración:
Suerte desigual para las ballenas
El turismo de observación ha convertido a las ballenas jorobadas en una importante fuente de ingresos para muchos países, especialmente en Suramérica
Jueves, 14-08-08
Después de varias décadas, y como si de un cantante en decadencia se tratase, los grandes cetáceos han salido de la «Lista Roja». Sólo que en este caso el dato es positivo, pues la «Lista Roja» es el informe que anualmente publica la IUCN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) acerca de las especies animales que presentan un estado de conservación más delicado. Uno de los casos paradigmáticos es el de la ballena jorobada. Protegida desde 1967, este enorme balénido ha visto este año como su estatus biológico pasaba de «vulnerable» a «preocupación menor».
El trabajo de la ICW
Para Randall Reeves, jefe de especialistas en cetáceos de la organización, gran parte del éxito recae «principalmente en la protección de las especies contra la caza comercial». En este sentido, Reeves considera que la línea proteccionista de actuación, liderada por la Comisión Ballenera Internacional (ICW por sus siglas en inglés), es «una clara muestra de lo que se debe hacer para que estos gigantes de los océanos sobrevivan». Según el estudio de la IUCN, tanto la ballena jorobada como la ballena franca austral -otro de los grandes cetáceos de uso comercial- no sólo han recuperado su «presencia en todos los océanos» del planeta, sino que además «se dispone de más y mejor información» sobre el número y dispersión de los ejemplares.
No obstante, determinados epígrafes del informe siguen presentando un futuro negro para algunas poblaciones. Y es que un cuarto de las especies de cetáceos se consideran amenazadas, y, dentro de ellas, nueve están en «en peligro» o «en peligro crítico» de extinción, dos categorías que exigen de medidas drásticas e inmediatas para revertirse.
Las más afectadas son los rorcuales de menor tamaño, así como la ballena azul y otros mamíferos de agua dulce. Detrás del problema, como suele ser habitual, está la mano del hombre. Colisiones con barcos, deterioro de los hábitat naturales, perturbaciones acústicas, declinación de las fuentes de alimento... sin mencionar el motivo recurrente, la caza comercial.
Reeves añade una modalidad de exterminio en auge, a caballo entre la negligencia y las malas artes pesqueras: «Una gran cantidad de los cetáceos más pequeños es víctima de las capturas accidentales durante la pesca, porque no son selectivas. Es la peor amenaza para estas especies, y no hará sino empeorar». Los descensos en las poblaciones de la ballena franca del norte y de la ballena gris se deben a estos «accidentes» en gran medida. Asimismo, la IUCN tampoco descarta que los albores del cambio climático estén afectando a la fauna submarina, «modificando la distribución de las especies, lo que puede causar un efecto en cascada» que desemboque en la competencia antinatural o la expansión de nuevas enfermedades.
También este ejercicio la «Lista Roja» dedica un apartado del informe a las especies extintas o prácticamente irrecuperables. En esta ocasión son dos: la vaquita y el delfín del Yangtsé. De la vaquita, una marsopa originaria del Golfo de California, sólo quedan 150 ejemplares en libertad. Aunque el gobierno mexicano ha emprendido diversas campañas para la conservación de la especie, cada año se reducen sus efectivos en un 15 por ciento, normalmente atrapadas en redes de trasmallo. Peor aún es la situación del delfín chino de río. En 1998 se calcularon ocho ejemplares en el Yangtsé, y no se pudo encontrar ninguno durante una extensa expedición organizada el año pasado por el gobierno chino. Así, la IUCN considera al animal «en peligro crítico de extinción» o «completamente extinto».
Datos insuficientes
Con todo, el panorama dibujado puede ser mejor que la realidad. Como recuerdan las asociaciones ecologistas, más de la mitad de las especies -44- citadas en la lista ostentan un déficit de información. Una investigación intensiva, sospechan los conservacionistas, puede revelar un volumen mayor de especies en peligro. Reeves prefiere verlo de manera optimista: «En cierto modo, la «Lista Roja» es valiosa para demostrar que tenemos unos agujeros de conocimiento que debemos rellenar tan pronto como sea posible».
Valoración:

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...