Martes, 12-08-08
E. YUNTA
PEKÍN. Debería estar de campamento con sus amigos, pero comparte Villa Olímpca con los mejores deportistas del mundo. Apenas levanta 157 centímetros del suelo. Sin embargo, no se atenaza. Sube al trampolín con una soltura impropia de un crío de 14 años. Tom Daley es un niño con la mentalidad competitiva de un adulto, la esperanza británica para Londres 2012. Empezó en el judo e incluso fue campeón regional. Su primer roce con el agua se produjo a los tres años, cuando su padre le arrastró hasta la piscina. Pero su contacto con las alturas fue a los ocho, cuando empezó a saltar como los ángeles. La natación no le motivaba, le parecía poco arriesgado. «Es mucho más divertido que jugar a fútbol», explica.
Cada día de la semana se entrena con su técnico, Andy Banks. Se pega unos madrugones considerables para poder compaginar su vida de deportista con los estudios. Pero el 60 por ciento de su tiempo lo gasta saltando y realizando ejercicios de gimnasia para perfeccionar su potencia e incrementar su velocidad. Con 14 años -tenía 13 cuando en marzo se proclamó campeón de Europa en Eindhoven-, Daley es el más joven de cuantos compiten en Pekín. «Era mi sueño cuando empecé y ya puedo decir que he participado en los Juegos», aseguró envuelto en alegría.
Se estrenó ayer en plataforma sincronizada de 10 metros y concluyó octavo, la última de la final. «Ha sido genial, realmente excitante. Aunque estoy algo decepcionado porque no he saltado como sé», comentó.



