Domingo, 10-08-08
Ya es oficial: el Gobierno ha incumplido el Estatuto catalán obviando el plazo que este texto daba a la negociación del nuevo sistema de financiación. Coincidiendo con el 9 de agosto, fecha en la que tenían que estar perfiladas las bases del acuerdo, tripartito y CiU protagonizaron ayer un acto solemne de rechazo a la actitud del PSOE, contraria a las aspiraciones catalanas en materia financiera y, sobre todo, que éstas se discutan de forma bilateral.
Representantes del Ejecutivo autonómico y del primer partido de la oposición se reunieron para advertir a José Luis Rodríguez Zapatero de que, sin un buen acuerdo, no hay apoyo a los Presupuestos Generales del Estado. El tiempo dirá si esta posición de fuerza catalana se mantiene, pues CiU teme que el PSC acabe acatando los designios del PSOE y la voluntad de aquellas comunidades socialistas como Andalucía, Extremadura o Galicia que se oponen a revisar la solidaridad interterritorial. Por su parte, los socialistas catalanes no olvidan que la federación pactó unilateralmente con Zapatero el Estatuto y ven a CiU «incómoda» en ese frente catalán.
«Tentaciones partidistas»
De hecho, los nacionalistas ya advertían ayer de las «tentaciones partidistas» que puede tener el presidente catalán José Montilla, pues tras el contundente discurso que pronunció el viernes en Tarragona, en el que denunciaba la propuesta «infraestatutaria» del Gobierno y los «privilegios disfrazados de solidaridad», el dirigente socialista intentó rebajar la tensión en una cena con militantes jugando con el lema electoral del PSOE para asegurar que «si gana Cataluña, gana Zapatero».
Estos matices no evitaron que la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, que se encuentra de viaje oficial en Haití, se pusiera ayer en contacto telefónico con Montilla para reprocharle su «exceso verbal» al culpar al Gobierno de que no haya acuerdo sobre financiación. Según De la Vega, una cosa es mantener «posiciones maximalistas» al inicio de una negociación y otra mantenerlas después.
A pesar de esa vigilancia mutua entre Gobierno catalán y CiU, lo cierto es que ambos trabajan en una propuesta conjunta de financiación y que ayer hubo imagen de unidad. Eso sí, con los máximos líderes de ambas partes, Montilla y Artur Mas como grandes ausentes. El consejero de Economía, Antoni Castells, y el diputado de CiU, Francesc Homs, señalaron la tramitación de los Presupuestos de 2009 como la fecha límite, pues las nuevas cuentas del Estado, según Castells, «deben reflejar» la nueva financiación autonómica.
Algo más optimista que los nacionalistas, el titular de Economía confía en que los Presupuestos «serán respetuosos con los intereses de Cataluña» y que los 25 diputados del PSC en el Congreso no tengan que verse en la tesitura de alinearse con el PSOE o permanecer fiel al bloque catalanista. De esta forma, el Gobierno catalán se juega su financiación a una sola carta, es decir, la de conseguir que las cuentas del Estado incluyan las inversiones que el Estatuto prevé para Cataluña, sin regateos ni juegos numéricos.
Fuentes del Gobierno catalán consultadas por este diario admitían ayer que la posición del ministro de Economía, Pedro Solbes, permanece inamovible en materia de solidaridad interterritorial -la Generalitat propone excluir la justicia y la vivienda- y cesión de impuestos -el Estado quiere retener el 50%, lo que dejaría en papel mojado el Consorcio tributario catalán previsto en el Estatuto-.
La situación de crisis económica complica este escenario negociador, pues proporciona argumentos al PSOE para contener el gasto público. Sin embargo, tanto Castells como CiU recordaron ayer que el peso de la política social recae en las comunidades autónomas.
Castells se reunió con la parte catalana de la Comisión Mixta de Asuntos Económicos y Fiscales Estado-Generalitat, formada por los secretarios generales Martí Carnicer (Economía), Joan Boada (Interior) y Antoni Soy (Industria), quienes el pasado mes de julio no lograron arrancar del Gobierno español un calendario de negociaciones. Posteriormente se unieron al encuentro los diputados de CiU Francesc Homs, Antoni Fernández Teixidó y Antoni Castellà.
«La unidad es un tesoro que nos dará fuerza, pero debe ser completa tanto en Cataluña como en Madrid. Ya no hay marcha atrás», precisó el diputado y ponente del Estatuto, Francesc Homs, quien dejó claro que su formación «no aceptará nunca un mal acuerdo»
«Voluntad de negociación, toda. Pero un acuerdo a cualquier precio, no», subrayó el consejero de Economía, quien el próximo lunes intentará que PP y Ciutadans se sumen al frente catalanista en sendos encuentros que mantendrá en la sede de su departamento. Ambos partidos calificaron la escenificación de la unidad tripartito-CiU como puro teatro.

