El Gobierno «ha incumplido» los compromisos contraídos al no pactar la financiación en el plazo fijado por el Estatuto, dos años tras su aprobación; ese incumplimiento «es una práctica poco edificante» y «la responsabilidad es de quien presenta la propuesta. Que nadie se engañe». Quien así habla no es otro que el presidente de la Generalitat, José Montilla, que ayer rompió su silencio para sentar de nuevo una postura de firmeza ante lo que el tripartito catalán considera un incumplimiento flagrante de los compromisos contraídos por el presidente del Gobierno.
Montilla dejó claro que, pese a la aparente falta de voluntad política del Ejecutivo del PSOE, la Generalitat «no se levantará de la mesa» de negociaciones «para buscar una nueva mesa incierta y lejana». Y lanzó una andanada que pocos esperaban oir del primer presidente de la Generalitat cordobés: «Eso podría interesar a quienes ya les va bien mantener un estatus de privilegio disfrazado de solidaridad».
Consciente de quiénes son sus aliados, y quiénes no, en la batalla por la financiación, el presidente catalán parece decidido a ligarse de pies y manos con el «frente catalán» al margen de disciplinas e intereses de partido. Y ayer dejó clara su apuesta por la unidad catalana en todos los ámbitos como la mejor herramienta para conseguir el ansiado acuerdo de financiación. Ni una referencia al «gobierno amigo» de PSOE en términos de aliado político.
Cuatro razones para el éxito
Montilla esgrimió «cuatro razones» para mantener su confianza en el éxito. «Primero, porque es de justicia», enunció el presidente catalán, quien advirtió que «no se puede mantener la solidaridad siendo injusto y desagradecido con quien la practica». En este sentido, respondió a quienes reclaman «realismo», en referencia al ministro de Economía, Pedro Solbes, que Cataluña «tiene más pobres que habitantes otras comunidades y que después de practicar la solidaridad, que queremos seguir manteniendo, quedamos por debajo de la media del conjunto» en renta per cápita. «¿No es eso una realidad profundamente injusta», se preguntó.
Advirtió, además, de que el nuevo modelo de financiación será una realidad «porque es necesaria» y por la citada unidad catalana. Y concluyó con otra respuesta directa a Solbes, al expresar su sorpresa ante quienes contraponen Estatuto y Constitución «como si fueran legitimidades enfrentadas». «Habríamos votado el Estatuto en las Cortes (los socialistas) para negarle, después, su condición de ley orgánica y no cumplirlo», señaló.
Las declaraciones de Montilla son el preámbulo del acto institucional con el que tripartito y CiU escenificarán hoy el «frente catalán», en sede oficial y presidido por el consejero de Economía, Antoni Castells. Un encuentro en el que también participará el secretario de Industria Antoni Soy (ERC), el de Interior Joan Boada (ICV) y los nacionalistas Francesc Homs, Antoni Castellà y Antoni Fernández Teixidó, para dejar claras las cosas ante un PSOE cada vez más descolocado por la dureza de las posturas catalanas.
La batalla es tan determinante, que se ha llegado al extremo de que el «sector españolista» del PSC amenace por primera vez con dejar sólo al PSOE en el Congreso en una votación de los Presupuestos, lo que sería tanto como dejar caer el Gobierno de Zapatero. Pocos creen que la amenaza de los socialistas catalanes llegue a hacerse realidad, pero el simple hecho de que se haya formulado, y de que lo haya hecho la dirección liderada por Montilla, es todo un indicativo de cómo están las cosas.
En este contexto, los próximos movimientos serán claves para evitar un enfrentamiento en el que todos pierden. A principios de curso -probablemente coincidiendo con la simbólica Diada del 11 de septiembre- será el momento escogido por Castells para hacer pública la propuesta catalana pactada por el tripartito y CiU. Una propuesta que recogerá las líneas maestras estipuladas por el Estatuto y sus desarrollos más evidentes, como el sistema de nivelación de la solidaridad interterritorial o el aumento de la corresponsabilidad fiscal de la Generalitat.
Propuesta catalana
A pesar de las presiones de CiU, el consejero catalán no hará pública de momento la propuesta, porque no quiere «pillarse los dedos» con un documento que el Gobierno, en ningún caso, entrará a debatir durante el mes de agosto, y que sólo serviría para exponer al debate público sus argumentos, convirtiendo la propuesta catalana, una vez más, en blanco de todas las críticas.
Sin embargo, Castells necesita atar el apoyo de CiU y su lealtad al tripartito en este ámbito con la promesa de un acto de fuerza. Los nacionalistas son una pieza clave para la aprobación de los presupuestos, por lo que el tripartito necesita tenerlos a su lado en esta negociación como medida de presión. Y, sobre todo, evitar a toda costa que se repita el espectáculo de José Luis Rodríguez Zapatero y Artur Mas en La Moncloa pactando de espaldas al presidente catalán.
Mientras, los agentes económicos catalanes -patronales, sindicatos, cámaras de comercio y escuelas de negocios-, que han dado todo su apoyo al tripartito en la negociación, lamentan que Gobierno y Generalitat hayan «congelado» las negociaciones, tras superar la fecha límite del 9 de agosto sin siquiera haber fijado una nueva fecha límite o un calendario de encuentros. El Gobierno argumenta que su fecha tope son los presupuestos, puesto que su objetivo es que el nuevo modelo entre en vigor en 2009. Pero de calendarios, nadie habla.