Rusia suspenderá de nuevo todas las conexiones aéreas con la república georgiana a partir de medianoche
Actualizado Viernes, 08-08-08 a las 20:15
La escalada de tensión protagonizada durante los últimos meses entre Rusia, Georgia y su autoproclamada región independiente de Osetia del Sur ha culminado con el ataque por parte de fuerzas georgianas de la capital osetia, Tsjinvali, en un bombardeo que ha destruido la mayor parte de la ciudad y ha dejado, según las autoridades osetas, más de un millar de víctimas mortales.
En respuesta, el Ejército ruso ha bombardeado e invadido posiciones georgianas que igualmente han causado la muerte de "decenas" de civiles, según Tiblisi, que a su vez acusa a Moscú de prestar apoyo económico y militar a los separatistas a través de sus fuerzas de paz desplazadas en la zona.
Esta mañana, el presidente de Georgia, Mijail Saakashvili, anunciaba la "liberación" de la mayor parte de la capital oseta "y las colinas en torno a Tsjinvali y la mayoría de las localidades en Osetia del Sur están bajo el control de fuerzas georgianas". La operación militar se ha desarrollado en dos fases: primero con disparos de artillería desde las posiciones georgianas en la frontera, y luego con una serie de bombardeos aéreos realizados por aviones de fabricación soviética. Al menos 10 efectivos del contingente de paz ruso y "1.400 civiles", según el líder osetio Eduard Kokoiti, podrían haber muerto en esta ofensiva sobre puntos estratégicos de la región separatista.
Estas últimas declaraciones contrastan con las del portavoz del Ejército de Tierra ruso, coronel Igor Konashenkov, quien ha anunciado que militares rusos destruyeron con tanques y artillería las posiciones que ocuparon las tropas georgianas en Tsjinvali.
Rusia respalda a los separatistas
En respuesta, el Kremlin ha ordenado el bombardeo de posiciones georgianas en la frontera, así como el desplazamiento de más de un centenar de tanques y acorazados con destino a Osetia del Sur, y por otro lado, la llamada a filas a una parte de la 58 división del Ejército ruso, en ruta a Tsjinvali para defender a los efectivos de paz. Tras los primeros enfrentamientos, las fuerzas rusas ya controlan "una parte" de la capital de Osetia del Sur, mientras fuentes del Gobierno separatista hablaban de la retirada de los soldados georgianos de algunas posiciones en Tsjinvali, ante el avance de las tropas de Moscú.
Por lo que respecta a la ofensiva en Georgia, Saakashvili ha advertido en ese mismo mensaje de una "operación militar rusa a gran escala" contra su país. Por este motivo y en una declaración televisada, el dirigente georgiano ha llamado a la movilización de todos los reservistas, poco después de que el Ministerio georgiano del Interior asegurase que tres cazabombarderos rusos habían entrado en el espacio aéreo georgiano y habían bombardeado una comisaría de Policía, una posición cercana Gori y el aeródromo militar georgiano de Marneuli.
El presidente ruso, Dimitri Medvedev, ha afirmado que defenderá la seguridad de sus compatriotas y acusa a Georgia de violar el derecho internacional al emprender esta agresión contra Osetia del Sur. Además, el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, dice haber recibido informaciones sobre "limpieza étnica" en algunas aldeas de Osetia del Sur por parte de las fuerzas georgianas.El dirigente de la región secesionista georgiana de Osetia del Sur, Eduard Kokoiti, ha calificado la situación como "el tercer caso de genocidio del pueblo osetio por parte de Georgia".
Los motivos de la "agresión"
Desde Tiblisi se considera que el verdadero motivo de Moscú es impedir que Georgia se adhiera a la OTAN en un futuro próximo, lo cual es visto con profunda suspicacia por Rusia, que no desea tener un integrante de esa organización en sus fronteras, y habría empleado el bombardeo sobre Tsjinvali como excusa para invadir Georgia y proteger así sus intereses en la antigua república soviética.
Saakashvili considera que "esta es una agresión directa de Rusia (...) estamos sufriendo por la libertad, queremos ser una democracia multiétnica", por lo que "estamos en una situación de legítima defensa contra nuestro grande y poderoso vecino. Somos un país de menos de cinco millones de habitantes y, desde luego, nuestras fuerzas no son comparables".

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