Jueves, 07-08-08
Según Zapatero, el sector industrial iba a convertirse en la panacea de los grandes males de la economía española, pues iba a recoger el testigo del sector de la construcción y a erigirse en el gran motor del crecimiento. El presidente del Gobierno realizó un diagnóstico tan simplista de la situación que apenas cuatro meses después su receta ha sido tumbada por la realidad de las cifras. La producción industrial se tambalea tras caer en junio un 9,5 por ciento en relación con el mismo mes del año anterior. Este derrumbe se produce después de que, en marzo, el Índice de Producción Industrial ya sufriera la mayor contracción de su historia -un 13,8 por ciento-, coincidiendo casualmente con el mensaje triunfalista del jefe del Ejecutivo. De nuevo, el optimismo antropológico del Gobierno se estrella con la realidad: paro, inflación, crecimiento, Euribor, caída del sector industrial... No hay una sola variable macroeconómica que haya cumplido el objetivo fijado por el Ejecutivo. Ciertamente, si esto no es crisis económica se le parece tanto que a Zapatero habría que preguntarle en qué momento y a partir de cuándo entiende que la crisis que perciben los españoles como tal será a todos los efectos crisis para el Gobierno de España. La avalancha de indicadores no ofrece la menor duda y las esperanzas de que la industria tire de una economía maltrecha son, a día de hoy, nulas. Se agotan las bazas de Zapatero, porque las cifras desmontan, una a una, sus palabras.