Actualizado Lunes, 04-08-08 a las 13:23
El premio Nobel de Literatura y disidente soviético Alexander Solzhenitsin, murió anoche en su modesta casa a las afueras de Moscú a los 89 años de edad «por una insuficiencia cardiaca aguda», según anunció la agencia rusa Ital-Tass.
Solzhenitsin reveló al mundo la realidad del sistema soviético de campos de trabajos forzados con obras como «Un día en la vida de Iván Denisovich», «El primer Círculo» y «Archipiélago Gulag». Premio Nobel de Literatura en 1970, el escritor y disidente fue condenado en 1945 a ocho años de prisión en un campo de trabajo en Siberia. Durante el régimen de Leonidas
Breznev, fue despojado de su nacionalidad soviética en 1974 y expulsado de la URSS. Vivió entonces en Alemania, en Suiza y luego en Estado Unidos, antes de volver a Rusia en 1994 tras la caída de la Unión Sovética.
Treinta y siete años después de que Alexander Solzhenitsin recibiera el Nobel de Literatura, el entonces presidente ruso, Vladimir Putin, galardonó en junio de 2006 con el Premio Nacional a la labor humanitaria a este disidente del comunismo que sobrevivió a los campos estalinistas. Dado el mal estado de salud que sufría ya el escritor, le impidió asistir a la ceremonia oficial. Putin se acercó a su casa de las afueras de Moscú para entregarle el premio en persona.
La vida de Alexander Solzhenitsin es la del compromiso de un hombre consigo mismopor alzarse, en las circunstancias más precarias que pueden darse, en cronista del sufrimiento del pueblo ruso, sometido al Terror del más temible de sus tiranos, Yosef Stalin. Solzhenitsyn fue acusado en 1945 de instigar la «contrarrevolución» por haber escrito, desde el frente, una carta a un amigo de la escuela que contenía algunos comentarios cáusticos sobre el dictador y su actitud política ante la guerra. Sufrió por ello una condena de ocho años a la que siguió, como era costumbre, un confinamiento «a perpetuidad», que en su caso no llegó a aplicarse del todo gracias al llamado «deshielo» de la era Jruschov.
Para Solzhenitsyn su confinamiento en un lugar remoto, al salir de la prisión, supone el comienzo de su nueva existencia como escritor. Y es que el cumplimiento de su condenacoincide con la muerte de Stalin y con los tibios pero sustanciales cambios que empiezan a producirse en el país. El autor se instala en una minúscula casa de adobe y allí da salida a su necesidad de volcar sobre el papel lo que durante años ha retenido mentalmente: «Las líneassalían veloces de mi pluma apenas me sentaba»
De esta manera, toda la obra de Solzhenitsyn está animada por tres ideas centrales: la denuncia de los efectos de la Revolución de Octubre de 1917, transformada en exterminio de un pueblo; la importancia decisiva que la Primera Guerra Mundial tuvo en la gestación de dicha revolución; y, por último, la indiferencia con que el mundo occidental ha contemplado los hechos.
Uno de los mayores críticos del antiguo régimen de la Unión Soviética, nació el 11 de diciembre de 1918 en Kislovdsk, en la región sovetica del Cáucaso. Hijo de un terrateniente cosaco muerto poco antes de que naciera y una maestra, pasó su infancia en Rostov del Don y estudió en la Universidad de esta ciudad matemáticas y física; ya entonces intentó publicar algunos trabajos. Se graduó en 1941 y empezó a servir ese mismo año en el ejército soviético hasta 1945 en el cuerpo de transportes primero y más tarde de oficial artillero. Participó en la mayor batalla de tanques de la historia (Batalla de Kursk) y fue detenido en febrero de 1945 en el frente de Prusia Oriental, cerca de Königsberg (hoy Kaliningrado) poco antes de que empezara la ofensiva final del Ejército soviético que acabaría en Berlín.
Galardonado con el Premio Nobel de Literatura de 1970, declinó ir a Estocolmo por temor a que las autoridades soviéticas no le permitieran regresar y, también, para ultimar su obra más conocida, el monumental «Archipiélago Gulag». La primera parte fue publicada en diciembre de 1973 en París, después de que una copia del manuscrito se perdiera al caer en manos del KGB en la URSS y su portadora, secretaria del autor, se suicidara tras haber sido torturada. Para escribir esta obra Solzhenitsyn había entrevistado a 227 supervivientes de los campos de trabajo soviéticos o gulags, cuyas identidades protegió con celo.

