Viernes, 01-08-08
El miércoles advertía el Banco de España de los perniciosos efectos que tendría un nuevo repunte de la inflación en el menguante crecimiento de nuestra economía. Ayer el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó los datos del IPC adelantado que confirman el ascenso y ponen la puntilla a un mes para olvidar.
La inflación anual estimada del IPC armonizado -que compara la diferencia de precios entre España y la zona euro- alcanzó el 5,3% en el mes de julio, lo que supone un aumento de dos décimas con respecto al mes anterior, se sitúa como la tasa más alta de toda la serie histórica del IPC adelantado y agudiza la profundidad la crisis que padece nuestra economía.
Las principales causas de este fuerte repunte se deben al alza del precio de los alimentos y de las materias primas en los mercados internacionales, pero también a la escalada del petróleo, que solamente en los últimos días ha dado algún respiro.
El pasado 11 de julio el precio del barril de brent alcanzó el máximo histórico cotizando a 147,27 dólares, lo que ha repercutido de forma directa en el dato adelantado del mes de julio. En las últimas dos semanas se ha ido reduciendo hasta el entorno de 123 dólares, descenso que podría reflejarse en la evolución de los precios a partir de septiembre, según los expertos.
En este sentido se pronunció el vicepresidente económico Pedro Solbes el pasado lunes durante la comparecencia en la Comisión de Economía y Hacienda en el Congreso de los Diputados. En ella Solbes indicó que tanto julio como agosto son meses con «cierto riesgo» inflacionista, lo que anuncia nuevos incrementos en los próximos meses antes de que los precios comiencen a registrar caídas.
Si el próximo 13 de agosto, día en que el INE hará públicos los datos definitivos de julio, la tasa anual del IPC arroja la misma cifra que el IPCA adelantado (5,3%), la inflación marcaría su peor dato en casi 16 años, pues no se alcanzaba una tasa del 5,3% desde diciembre de 1992. En julio de 2007, el IPC anual se situó en el 2,2%, informa Ep.
La inflación en la zona euro
Por otra parte los precios en la Eurozona continuaron catapultando récords en julio al subir una décima y situarse en el 4,1% en relación al mismo mes del año pasado, lo que supone un nuevo techo de los precios en la Eurozona desde el año 1997, según Eurostat. Este 4,1%, además, significa que los precios cada mes se alejan más del objetivo fijado por el Banco Central Europeo, que situó el máximo ideal de aumento de precios en el 2% anual.
Por países, Alemania, Italia, la ya mencionada España y Bélgica han registrado fuertes aumentos de precios como consecuencia de las alzas del petróleo y de los alimentos, lo que ha hecho subir la media en una décima.
Sin embargo, y a pesar de esta nueva subida de precios, el siempre vigilante Banco Central Europeo (BCE) podría abstenerse de subir otra vez los tipos de interés en su reunión de septiembre. La razón, según los analistas, no es otra que las malas perspectivas que empiezan a dibujarse en el conjunto de la economía europea, y no sólo desde el punto de vista de los precios sino que el crecimiento también se acabará por ver afectado.
A lo anterior se le añade el hecho de que se espere una moderación de precios del petróleo de aquí a final de año, tal y como se ha empezado a ver ya estos últimos días, lo que podría situar la inflación en la Eurozona a finales de año en una subida en términos anuales de un 3,5, algo más cerca por tanto del 2%.
Otro de los datos que pueden hacer que el Presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, reflexione antes de plantear nuevas subidas de los tipos es el hecho de que el Indicador de Clima Empresarial europeo (ICE) se encuentra en su nivel más bajo de los últimos trece años, según una encuesta que realiza cada mes la Comisión Europea.


