
Jueves, 31-07-08
Un sol abrasador castigaba ayer, en el ecuador de la Expo 2008, a los miles de visitantes del recinto. Nada nuevo para la delegación a la que correspondía celebrar su Día Nacional en la muestra, Arabia Saudí.
Esta potencia petrolífera es al mismo tiempo, por sus condiciones geográficas y climáticas, uno de los países que más ha desarrollado su ingenio en relación con el agua y por ello su participación en este evento, cuyo lema es «Agua y desarrollo sostenible», es especialmente intensa.
Dentro de la diversidad de ritos y culturas que estos días se ven a orillas del Ebro, la actuación que iba a dar comienzo anoche en el llamado Anfiteatro 43 -el que se inundó en vísperas de la inauguración- sea tal vez de las más peculiares. Se trata de una combinación de danzas tradicionales saudíes y jota aragonesa, «una forma de agradecer a la Expo y a Zaragoza la oportunidad que nos han brindado al estar aquí», según aseguran los responsables del pabellón de Arabia. Más de 40 bailarines ofrecían una muestra del folclore de este país y tenían previsto concluir con una versión propia del baile aragonés por antonomasia.
Riqueza de ritmos y colores
La variedad de estas danzas, así como su riqueza en ritmos y en colores, buscan subrayar la diversidad y la creatividad de la tradición popular de Arabia Saudí, con una selección de los cantos y los instrumentos de la música típicos del país. Uno de los bailes que se interpretarán será Al Mismar (occidental), danza folclórica popular de la región de Hijaz que se formó en los barrios del interior de la Meca, y entre los instrumentos figuran el rababa, de la familia de los laudes -oud en lengua árabe-, a cargo del músico Bader Al Rashidi, y el semsemia, un instrumento de cinco cuerdas parecido a un arpa que se utiliza en fiestas tradicionales.
Además, el espectáculo incluía un recital de poesía, que se considera el arte más noble y apreciado de Arabia. La presencia del Reino de Arabia Saudí en la muestra no se hizo notar sólo por la noche, sino que su música se escuchó en otros momentos a lo largo de la jornada en el recinto.
Lo cierto es que este país tiene un gran interés en la muestra internacional de Zaragoza, donde quiere mostrarse no sólo como el gran gigante del oro negro, sino también como un modelo en el desarrollo de tecnologías para el aprovechamiento del agua. En este sentido, su ministro de Agua y Electricidad, Abdullah Bin Abdulrahman, destacaba ayer el liderazgo de Arabia Saudí en la desalación, un procedimiento que permite asegurar el suministro en un entorno extremo y desértico. En total, este país genera 6,5 millones de metros cúbicos de agua desalada al día, una cuarta parte de la producción mundial, y tiene previsto invertir 20.000 millones de dólares para alcanzar los 11,9 millones de metros cúbicos el próximo año.
Además, en representación de la delegación que encabeza el Príncipe y embajador en España, Saud Bin Naif Bin Abdulaziz, el ministro destacó el reparto de más de 30 millones de «kits» de conservación de agua para detectar pérdidas con los que se espera ahorrar hasta 500.000 metros cúbicos al día.
El pabellón de Arabia Saudí en la Expo trata de transmitir al mundo, precisamente, la importancia del agua para el Islam y cómo la tradición cultural y religiosa del país confía en un uso apropiado del agua.
Cinco ejes temáticos desarrollan estos mensajes: El agua como recurso muy escaso, Culturas del agua, El agua y el Islam, Agua y petróleo para el bienestar, y Futuros proyectos.

