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Actualizado Lunes, 28-07-08 a las 14:04
Zafonmaniaco convicto y confeso, el escritor y periodista de ABC Segi Doria propone un sublime viaje por «La «Barcelona de Ruiz Zafón» (que publicará Planeta en noviembre) desde tres de sus novelas —«Marina», «La sombra del viento» y «El juego del ángel»— al centro de una ciudad de prodigios literarios, de criaturas novelescas tamizadas por una misma luz. La complicidad de Ruiz Zafón ha sido esencial para que este paseo guiado de Sergi Doria, a quien el autor eligió para que presentara «El juego del ángel», vea la luz Condal.
El santuario de Zafón
«La Rambla nos lleva de Canaletas al Cementerio de los Libros Olvidados, que es el mundo germinal de Carlos Ruiz Zafón», principia Sergi Doria. Allí está la librería de la calle Santa Ana donde vive Daniel Sempere, que encontraremos en la precuela «El juego del ángel». Huele a libros y tinta: la librería de Gustavo Barceló, en la calle Fernando. Es un punto crucial, principio y fin de la filosofía de la vida que tiene Ruiz Zafón. El Cementerio de los Libros Olvidados es esa especie de biblioteca de Babel adaptada a Barcelona que el escritor rescató de los grandes hangares de California donde se venden libros de saldo: «Este ambiente gótico Zafón lo vio como un pórtico simbólico en la calle Arco del Teatro, la entrada del barrio chino. Está junto a un teatro fantasmal: el Principal. Y cerca de Santa Ana, la calle Canuda, donde se alza el Ateneo, en el que Daniel Sempere hace vida social».
El Raval
Cuenta Sergi Doria que el Raval y sus angostas escaleras, en el siglo XX, tuvo dos denominaciones: el Distrito V —que provocó innúmeras novelas policiacas de escritores franceses de los años 20—, y el Barrio Chino —epicentro de la prostitución, de bares y de cabarés—. «En el Raval se mueven los personajes de Ruiz Zafón en sus momentos más agrios —relata Doria—. Las voces sin cielo. Históricamente el Raval fue una zona de marginalidad que recientemente se ha querido rehabilitar, pero todavía se está en ello. Aquí anida un personaje de Zafón muy mendoziano: Romero de Torres, que se dibuja en “La sombra del viento” como un mendigo, aunque resultará ser un gran erudito. Vive en una pensión del Raval». Y ravaliano es un tipo muy siniestro: el detective Fumero, que es un torturador, que estuvo con los anarquistas en la guerra aterrorizando en las cárceles y después se pasó a la Brigada Social Franquista. «Es el típico camisero, que hizo daño en los dos bandos. El Raval conjuga historias turbias en las cuales Ruiz Zafón reivindica la tradición del folletín y de la novela negra barcelonesa», explica el autor de «La Barcelona de Ruiz Zafón».
El Barrio Gótico
El punto fuerte de este maravilloso laberinto de espíritus es la Plaza de Sant Felipe Neri, donde Daniel Sempere, en «La sombra del viento», se encuentra a Nuria Monfort, hija de Isaac Monfort, el guardián del Cementerio de los Libros Olvidados, la «típica mujer de la cual yo creo que todos nos enamoraríamos, entrada en una edad, aficionada a la lectura con cierta belleza lánguida, que le va contando la historia desdichada de Julián Carax, el autor de “La sombra...”, anexa Sergi Doria. Pétrea madeja de espíritus, Sant Felipe Neri es una plaza, reconstruida, contigua a la Catedral de Barcelona, con la Iglesia asaeteada a cicatrices de disparos de la Guerra Civil. Un lugar sumamente melancólico donde Ruiz Zafón hace que Daniel Sempere se enamore de aquella mujer más madura.
Ribera-Ciudadela-Barcelona
Es un barrio que «toca» mucho «El juego del ángel». Alrededor de Santa María del Mar, la gran iglesia medieval de Barcelona, estaba el mercado del Borne, una estructura metálica al estilo de Eiffel en Francia —ahora abandonado—, que antiguamente fue mercado central de Barcelona. «Cerca del Borne está la calle Flassaders, que se remonta a un gremio que hacía colchas, y allí sitúa Ruiz Zafón el torreón que alquila David Martín en “El juego...” —incorpora Doria—. antes habitado por un abogado que fue asesinado. Arranca ahí la trama detectivesca de la novela. En la Ribera vive David Martín, y en la Ciudadela —donde está el Parque Zoológico— Martín se encuentra con el pérfido editor Andreas Corelli, que de hecho es el diablo y le encarga un libro muy trascendental...».
Cataluña-Universidad-Ensanche
La sombrerería de Fortuny, el padre de Carax, el escritor maldito, en «La sombra...» existe, pero como tienda de ropa interior masculina... en esa calle que va a dar entre la Ronda de San Antonio y la Plaza de la Universidad Central. Y el histórico Hotel Colón, un edificio que hoy es el de Banesto y que pronto será un hotel de lujo, «cosa muy habitual en Barcelona», ya no se sorprende Doria. El Colón fue novelado por Claude Simon, André Malraux, Orwell en su «Homenaje a Cataluña», y en este espacio que situó Carmen Laforet en «Nada» transcurren lo que Sergi Doria llama «Despachos de intriga, porque normalmente en el Ensanche tienen sus despachos los abogados, que llevan los asuntos turbios que suceden entre los personajes. La cuadrícula del Ensanche con sus despachos de intrigas...
Pedralbes-Sarrià-Vallvidriera
«En la zona alta de Barcelona, ciudad cerrada por el mar y por la montaña, están las mansiones preñadas de tragedias familiares. Pedralbes, Vallvidriera, Tibidabo, Sarrià serían los palacios del misterio», explica el periodista. «Marina» arranca en una mansión de Pedralbes, y en «La sombra del viento» la familia Aldaya, aristocrática, tiene un Palacete en la Avenida del Tibidado, 32, que es una casa en la que el propio Ruiz Zafón estuvo trabajando en una compañía de publicidad. «En Pedralbes se situaría una casa de «El juego del ángel», que realmente existe y ahora está en venta —informa Doria—: Villa Elius, donde vive Pedro Vidal, un señorito barcelonés que ha ganado mucho dinero con las industrias eléctricas y que juega a ser periodista. David Martín se gana la vida haciendo folletines por entrega y Pedro Vidal lo que hace es plagiarle los folletines, y tiene más éxito que él. Vidal reside en una gran torre modernista símbolo de la gran burguesía barcelonesa».
La memoria necropolitana
Los cementerios que almacenan memorias familiares cruzan «La sombra del viento» y «El juego del ángel» cual oficio de difuntos: Montjuic, con vistas imponentes al mar; o la «gran magia» de Pueblo Nuevo, donde transcurre la última parte de «El juego del ángel», en el cual «el protagonista tiene enterrado a su padre, un ex-combatiente de las guerras filipinas caído en desgracia, que ha vivido sus últimos días separado de su mujer y amargado. Y allí —prosigue Doria— acaece uno de los encuentros que le propone su demoniaco editor, Corelli, a David Martín, que ve anunciada su propia muerte».
La sombra del Hacedor
Homenajeando a Borges —el sumor hacedor de la Literatura—, para Sergi Doria el Hacedor del mito barcelonés sería Gaudí: los encantos del modernismo, los palacios que forjan dragones de Gaudí, y que Ruiz Zafón incorpora a sus novelas: la Sagrada Familia, el Palacio de la Música, de Domenech Montaner, y sobre todo el Parque Güell.
Sergi Doria propone en «La Barcelona de Ruiz Zafón» —que cuenta con un prólogo de Sergio Vila-Sanjuán— ocho rutas abordables en cualquier orden. El principal activo del libro es la «zafonmanía», sustancia indicada contra los estados carenciales de imaginación. Su posología, recomienda el doctor Doria, admite generosas dosis, sin temer otros efectos secundarios que un inofensivo síndrome de Stendhal. Los personajes de «Marina», «La sombra del viento» o «El juego del ángel» figuran ya en la agenda sentimental de millones de lectores del mundo.
Sergi Doria, como conspicuo lector, tiene «algo de cada uno de ellos», de unas criaturas que él descubrió antes que nadie en ABC: «Lo primero que llama la atención de “La sombra del viento” es la bella fotografía en blanco y negro de Catalá-Roca de la portada y, luego, el grosor del libro ­576 páginas­. Pero los recelos no tardan en disiparse. Desde las primeras líneas, Ruiz Zafón atrapa al lector e impone la ley del oficio. La historia: Barcelona, años cuarenta. Daniel Sempere visita con su padre un extraño Cementerio de los Libros Olvidados en un lóbrego almacén del Barrio Chino. En esa babélica necrópolis duermen miles de títulos que jamás verán la luz si alguien no decide adoptarlos e insuflarles vida como lector...». Sergi Doria revelaba así, el 28 de julio de 2001, en ABC Cultural los misterios de Barcelona de un barbilampiño escritor barcelonés, que ocho años después ha vendido más de doce millones ejemplares.

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