El vicepresidente de la empresa que proporcionó en aparato asegura que el gobierno catalán ni siquiera les ha autorizado aún a facturar el corazón, cuyo coste asciende a 100.000 euros
ABC / BARCELONA. El director saliente asegura que no se trata de un mal uso de fondos públicos, sino de «diferente criterio a la hora de valorar si un gasto»
Hay que agradecerle a Josep Guardiola que considere su sello y rúbrica tan digno de reflexión y acuerdo íntimo, ojalá todos actuáramos así, como si, al firmar, mojáramos la pluma en leche de tigre...